Lady Di solo asistió una vez a la Met Gala. Lo hizo enfundada en un vestido lencero del entonces joven diseñador británico John Galliano para la casa francesa Dior. De hecho, se trataba de la primera prenda que Galliano mostraba oficialmente para la maison, apenas unos meses después de ser nombrado director creativo.
La aparición coincidió, además, con uno de los momentos más mediáticos de la vida de Diana: su reciente divorcio del príncipe Carlos. Todo ello convirtió el look en parte del imaginario colectivo de toda una generación. El vestido, confeccionado en seda azul noche y delicadamente adornado con encaje negro, se completaba con un collar de zafiros y perlas —regalo de bodas de la Reina Madre— y el bolso que acabaría llevando su nombre, el Lady Dior.
En 1996, el conjunto provocó un revuelo inmenso y acaparó titulares en todo el mundo. Sin embargo, dejando a un lado la polémica, Diana de Gales reafirmó el poder del vestido lencero como símbolo de feminidad y elegancia. Inspirado en la lencería femenina y en los camisones, el slip dress es una prenda que irradia sensualidad, sutileza y empoderamiento. Desde los años 90, este diseño ha sido reinterpretado y reivindicado por mujeres poderosas, desde Kate Moss hasta Dakota Johnson, pasando por Zoë Kravitz.
Impulsado por diseñadores como John Galliano, Calvin Klein y Versace, el vestido lencero supuso una auténtica revolución en la moda femenina al transformar la ropa interior en ropa exterior: visible, protagonista y admirada. Su auge fue inseparable del fenómeno de las supermodelos de los 90 y de celebridades icónicas de la época como Sarah Jessica Parker —quien llevó un vestido lencero corto en tono nude, el mismo que había lucido en su primera cita con Big en Sexo en Nueva York, en los VH1 Fashion Awards de 1997— o Gwyneth Paltrow.
Lejos de quedar anclado en la nostalgia, esta prenda vuelve a consolidarse como tendencia, reapareciendo en las pasarelas otoño-invierno 2025 de firmas como Chloé, Louis Vuitton o Roberto Cavalli.
Funcionan a la perfección tanto en Nochebuena como en Nochevieja y se presentan como una alternativa elegante a las lentejuelas, brillos y transparencias —aunque también hay versiones lenceras que incorporan estos detalles—. Son una de las compras imprescindibles de la temporada, la elección ideal para las fechas más especiales de la Navidad y un recurso estilístico infalible al que siempre recurrir. Y, ¿cómo los lucen nuestras celebrities favoritas? Te dejamos inspiración de algunas de ellas.
Si todavía no estás convencida, aquí van algunas razones por las que el vestido lencero puede convertirse en un básico imprescindible de tu armario esta Navidad.
- Favorecen a todo tipo de siluetas.
Ya sea en satén, seda u otros tejidos fluidos, son increíblemente cómodos y se ajustan al cuerpo como un guante, realzando la figura de forma natural. - Son sorprendentemente versátiles.
Funcionan igual de bien en un look de noche con tacón y abrigo largo, que en uno más relajado con botines, americana o incluso punto. - Nunca pasan de moda.
El vestido lencero es una prenda atemporal que regresa temporada tras temporada, consolidándose como una prenda básica de fondo de armario.
Y para ponértelo todavía más fácil, hemos seleccionado cuatro vestidos lenceros —por menos de 150€— en los que merece la pena invertir estas fiestas.
Como consejo, combínalo con un abrigo largo de pelo, unos salones clásicos y un bolso de mano. Tal y como hizo Lady Di en la Met Gala, es una fórmula infalible para robar miradas allá donde vayas.







