Si algo sacamos en claro del último look de Cayetana Rivera es que las mejores decisiones de estilo siempre van acompañadas de sensatez. O lo que es lo mismo: cuando la comodidad está por encima de la moda, también nacen conjuntos perfectos. Así lo demostró a su llegada a la fiesta de Navidad de Fernando Martínez de Irujo en Nuevo Club, Madrid -donde también vimos a su madre-. La idea tras su conjunto era clara: fusionar elegancia y practicidad sin errores. Primando estar calentita y subirse a unos tacones sin sufrir más de la cuenta. Es decir, lo que deberíamos hacer todas en Nochevieja, por ejemplo, para no terminar la velada con los zapatos en la mano y tiritando de frío. Nada de combinaciones ni prendas imposibles que nos impidan disfrutar, esa es su propuesta y la compramos de pies a cabeza.
Lo primero que nos viene a la mente al ver su estilismo es lo segura que parece con él. Y no nos extraña, porque tiene las tres claves para salir de fiesta en invierno sin ningún tipo de incomodidad. A saber: Un abrigo funcional que cumple su cometido y a la vez es elegante. Un vestido de fiesta con transparencias y lentejuelas que pone la nota de fantasía requerida. Un calzado fácil de manejar a pesar de su altura, que además abriga y que permite unos cuantos centímetros extra sin pasarlo mal -gracias, querida plataforma-. Todo bien atado para disfrutar de la noche sin que lo que llevas puesto se convierta en un quebradero de cabeza. Esto es entender la moda con inteligencia.
Y así, con un abrigo y unas botas que todas tenemos en el armario, más ese vestido que siempre hace ilusión estrenar por estas fechas, Cayetana Rivera se ha marcado el total look negro más sensato -y menos aburrido- de todas las fiestas.
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