Violencia digital de género: buceando en las cloacas de las redes

Las redes sociales se han convertido en un escenario silencioso y profundamente peligroso para cometer delitos. Y sí, un mensaje repetido cien veces puede llegar a ser tan dañino como una agresión física.
Violencia digital de gnero buceando en las cloacas de las redes

Ni todos los caminos llevan a Roma ni, por desgracia, todas las pesadillas se quedan en eso, algo irreal. Cifras desgarradoras de delitos a través de redes sociales disfrazadas de hechos y personas aparentemente normales que salpican a mujeres reales, con vidas corrientes y familias que, por supuesto, también sufren las consecuencias que la comunicación digital –como arma de doble filo– arrastra consigo.

En una era donde todo se sumerge entre pantallas e información que, para bien o para mal, vuela más rápido que la propia luz, salta a la superficie una cuestión: el mal uso de las herramientas digitales se ha convertido en un asunto muy serio.

Violencia digital de gnero buceando en las cloacas de las redes
Stanislav Hubkin

De acuerdo a las palabras del psicólogo Germán Belda, que se expresa muy afectuoso y empático, pues ha tratado previamente casos de violencia digital, “las consecuencias mentales son muy graves; aparece rápidamente la ansiedad y el miedo constante a que la intimidad de la víctima pueda hacerse pública en cualquier momento, lo que genera hipervigilancia, insomnio y en ocasiones ataques de pánico. A largo plazo puede aparecer la depresión y desesperanza, con los consiguientes sentimientos de vulnerabilidad extrema y tristeza profunda, junto a una pérdida importante de autoestima".

Además, Germán añade que el perfil de personas que cometen este tipo de delitos suele ser de "narcisistas con baja autoestima que usan la violencia para reafirmar su poder y dominio
sobre la víctima, a través del chantaje emocional y la extorsión".

Violencia digital de gnero buceando en las cloacas de las redes
Arman Zhenikeyev

Para Mara Arranz Cabestrero, abogada del Ilustre Colegio de Abogados de Burgos, con quien Glamour tuvo el placer de hablar y que se mostró muy entregada, cariñosa y dispuesta a dar voz desde la perspectiva legal a esta cuestión, la sentencia es firme: “La violencia digital es el reflejo de una desigualdad que se ha adaptado a nuestro tiempo, pero también lo es la respuesta: hoy las mujeres cuentan con herramientas legales potentes, profesionales formados y una sociedad mucho más consciente”.

Mara demuestra a través de sus palabras que es una apasionada del mundo legislativo y sus actos lo confirman: contribuye a su difusión a través de sus redes sociales, donde ya acumula más de 1 millón de visitas dando voz a la violencia de género. Lo tiene claro: "mientras existan nuevas formas de violencia, seguiremos creando nuevas formas de defensa".

Los tipos de delitos digitales:

Afortunadamente, las leyes recogen ya los nuevos delitos digitales vinculados a la violencia de género. Tal y como remarca la letrada, los nuevos “delitos del control machista” buscan lo mismo de siempre: poder sobre la mujer. Además, señala cuáles son los más habituales:

Acoso digital (stalking, art. 172 ter CP): vigilancia, control y persecución constante a través de medios digitales.

🔎 En otras palabras, cibercontrol: cuando él vigila, controla o persigue cada movimiento a través del móvil. “Estás en línea y no me contestas”, “¿con quién estás?”…

Amenazas y coacciones online (arts. 169, 171 y 172 CP): mensajes intimidatorios, imposición de conductas, chantajes o exigencias.

🔎​ Hablamos de ciberacoso: “Si no me contestas, voy a ir a tu casa”, “Como vea que sales sin avisarme, se va a liar”, “Si hablas con alguien más, me vas a encontrar”.

Revelación o difusión no consentida de imágenes íntimas (art. 197.7 CP): conocido como “porno vengativo”.

🔎​ También conocido como sextorsión: “Si no haces lo que te digo, mando tus fotos al grupo”. “Tengo tus vídeos guardados, no me obligues a usarlos”, o publicar/reenviar imágenes íntimas que la víctima compartió en confianza.

Descubrimiento y revelación de secretos (arts. 197 y ss. CP): acceso ilegítimo a móviles, correos, redes sociales o geolocalizaciones.

🔎​ Sería un caso de hackeo para controlar: entrar en tu móvil mientras duermes para leer tus mensajes, revisar tu correo electrónico o cambiarte las contraseñas, mirar tus conversaciones de WhatsApp desde su móvil enlazado al tuyo o activar tu ubicación sin que lo sepas.

Usurpación de identidad digital (art. 401 CP): crear perfiles falsos para dañar la reputación o controlar a la víctima.

Delitos contra la integridad moral (art. 173 CP): humillaciones, insultos persistentes o degradación a través de medios digitales.

🔎​ Se trata de ciberhumillación: “Eres una inútil, nadie te va a querer como yo”, “Das pena, mírate, eres ridícula”

Quebrantamiento de medidas de alejamiento u órdenes de protección mediante contacto digital (art. 468 CP).

🔎​ Es un caso de stalking digital: es decir, mandar mensajes desde números desconocidos, crear perfiles nuevos para escribirte, intentar hacer videollamadas para intimidarte.

Delitos de odio o discriminación cuando se combinan con ataques sexistas (art.510 CP). Mensajes del tipo: “Todas las mujeres sois unas...”, dirigidos a ti para justificar el maltrato. Incitar a otros a atacarte o insultarte en redes por ser mujer y campañas de desprestigio con contenido explícitamente misógino.

El desconocimiento juega un papel fundamental

La abogada asegura que no ser conocedor de que estas conductas constituyen delitos afecta de forma decisiva, ya que muchas mujeres no las identifican como tal porque las han normalizado durante años: “me escribe sin parar porque se preocupa”,“me controla el móvil porque me quiere”.

A esto hay que sumarle que ese desconocimiento hace que aguanten más de lo que deberían, que no pidan ayuda a tiempo y que, sin querer, no guarden pruebas que luego son fundamentales por desconocer su valor jurídico. "Al final, lo que provoca es que la violencia dure más y que la víctima se sienta cada vez más sola, más confundida y más desprotegida, sufriendo un mayor desgaste psicológico, porque sienten que no tienen legitimidad para pedir ayuda”, añade Mara Arranz Cabestrero.

Violencia digital de gnero buceando en las cloacas de las redes
Eva Almqvist

¿Qué pruebas son importantes en un juicio?

Mara determina que en violencia digital las pruebas suelen existir y remarca que la tecnología deja huella. Las más determinantes son las capturas verificables, los mensajes de audio o vídeo donde se evidencien amenazas o control, metadatos que aportan fecha, hora y autenticidad, informes forenses digitales que acreditan accesos no autorizados, correos electrónicos o testimonios y pericial psicológica.

Las pruebas en delitos digitales

En un mundo donde todo está en la nube, los rastros son uno de nuestros mejores aliados. “Lo importante es no borrar nada y documentar todo lo posible: capturas, fechas, conversaciones, incluso tu relato escrito. Si parece que no hay pruebas, la policía o un perito informático puede recuperarlas. Lo habitual es que sí existan, porque cada clic deja huella”, cuenta la letrada Mara Arranz Cabestrero a la revista Glamour.

Sus recomendaciones si crees no tener pruebas son:

  • No borrar nada.
  • Hacer capturas completas, incluyendo fecha, hora y perfil.
  • Acudir a un profesional para preservar los datos (informática forense).
  • Pedir diligencias urgentes al juzgado o policía para conservar información antes de que se pierda.
  • Guardar el relato cronológico de los hechos; tu declaración también es prueba.

En cualquier caso, la ayuda psicológica juega un papel crucial porque ayuda a reparar el impacto psicológico y restaura la sensación de seguridad, tal y como señala el psicólogo Germán Belda.

En una era donde las conversaciones giran en torno al plano digital, si algo podemos confirmar es que solo vemos la punta de un iceberg que, desgraciadamente, solo va en aumento. El experto señala que en muchos casos sentir que “fue su culpa” por haber compartido contenido íntimo y el miedo al juicio social de ser etiquetada negativamente son barreras reales para pedir ayuda. O llegar a pensar que “no es tan grave” porque ocurrió en el ámbito digital con la creencia de que “se solucionará solo”. Recuerda esto, pide ayuda, porque no estás sola y nunca lo estarás.

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