¿Cómo se lleva el vestido María Antonieta a día de hoy? Mientras el universo de las tendencias pretende sumergirnos de nuevo en la neutralidad -sí, Cloud Dancer, nos referimos a ti- algunos sectores de la moda parecen, sin embargo, hastiados del clean look y de la estética old money. Apetece rebelarse y volver a la opulencia, aparcar un minimalismo que ha llegado a aburrirnos, en favor de propuestas como el gótico suave o este neo-Rococó que anoche se coló en la alfombra roja de los Premios Forqué 2025, de la mano de la actriz Gabriela Andrada. Ahora que el Museo Victoria & Albert de Londres cuenta desde septiembre con una exposición temporal sobre el estilo de la reina francesa -que se prolongará hasta marzo de 2026- o que firmas como Valentino, Carolina Herrera, Dior y Cecile Bahnsen han rescatado su estilo como inspiración, parece lógico reinterpretarlo sobre la red carpet para disfrutar de toda su pompa y boato.
En el caso de Andrada podemos afirmar que la actualización del diseño hasta traerlo a 2025 es notable. Y totalmente lógica. Lejos de optar por no poder moverse dentro de los volúmenes imposibles de los diseños versallescos, su vestido coquetea con ellos, los insinúa, pero sin perder de vista la practicidad. Hay cierta reminiscencia historicista del tontillo dieciochesco, -un armazón que se utilizaba bajo el vestido para dar volumen a las caderas-, pero muy contenida y favorecedora. Como también está presente ese estampado toile de Jouy que se usaba en el mobiliario de la época, dando color y ritmo al diseño. Y por supuesto, el corsé se hace dueño de la parte posterior, modernizándose, pero aludiendo directamente a ese gusto por las cinturas de avispa que dominaba en el siglo XVIII.
Sin embargo también tenemos guiños que nos traen de vuelta a la actualidad, como ese cuello halter que retorna a las tendencias de 2025. Quién sabe, tal vez a María Antonieta le hubiera interesado este tipo de escote, especialmente si tenemos en cuenta cómo aligeró su vestimenta en la etapa del vestido camisa, -un diseño en cómoda muselina, alejado de la compleja moda del momento- cuando eligió mudarse al Petit Trianon en 1777 en busca de una vida más sencilla.
Sea como fuere, nos queda claro que Gabriela Andrada ha elegido viajar en el tiempo a su manera. Y el resultado no podría ser mejor.
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