Los ‘problemas’ de la piel más habituales si ya has cumplido los 40, según una experta

Todo lo que puedes esperar de tu piel en esta etapa.
Los problemas de la piel ms habituales si ya has cumplido los 40

No es ningún secreto que, a medida que envejecemos, nuestra piel también lo hace. Tampoco es ningún secreto que, una vez que nos adentramos en la cuarta década de vida, los cambios en la piel se hacen más evidentes. Los 40 (y pico) traen consigo una textura más irregular, pérdida de luminosidad y una piel que se vuelve más propensa a tener arrugas y líneas de expresión. Sin embargo, con todas las imágenes filtradas y editadas que saturan las redes sociales, sin mencionar las inyecciones, rellenos y procedimientos quirúrgicos disponibles en la vida real, a veces resulta complicado saber cómo es un rostro naturalmente envejecido a partir de los 40 años. Para descubrir qué esperar de la piel en esta etapa y cuáles son las preocupaciones más comunes, hablamos con Elena Ramos, farmacéutica, experta en dermocosmética y directora de The Secret Lab.

Cómo cambia la piel a partir de los 40

“En esta etapa, la piel comienza a mostrar de forma más evidente los efectos del paso del tiempo. Fisiológicamente, la producción de colágeno y elastina cae en picado (desde los 25 años perdemos aproximadamente un 1% de colágeno al año), pero lo más determinante es el inicio de los cambios hormonales asociados a la perimenopausia. Los estrógenos, que son los grandes guardianes de la hidratación y la firmeza, empiezan a fluctuar. Esto se traduce en que la piel se vuelve más fina, la renovación celular se ralentiza (por eso perdemos ese glow natural) y la función barrera se debilita, haciendo que la piel esté más deshidratada, reactiva o apagada. Es un momento clave para revisar la rutina cosmética y adaptarla a las nuevas necesidades cutáneas”, aconseja la experta.

“No obstante, hay que tener en cuenta que el envejecimiento cutáneo no es solo una cuestión de edad, sino de acumulación de factores. Hay pieles que, pese a tener buena genética, se han expuesto durante años a hábitos poco saludables, niveles de estrés muy altos o no han tenido una rutina cosmética adecuada, y eso puede provocar un ‘efecto cascada’ cuando llegan los 40. De repente, aparecen varios signos de envejecimiento a la vez. Es lo que se conoce como el inflammaging (envejecimiento por inflamación silenciosa y crónica). A veces, ese envejecimiento que sucede ‘de golpe’ coincide con un bajón hormonal brusco o una etapa de estrés emocional intenso (divorcios, duelos, presión laboral), que dispara el cortisol y destroza las fibras de sostén de la piel. En cambio, las pieles que han sido cuidadas con constancia y productos adecuados suelen envejecer de forma más progresiva y armónica”, aclara Elena.

Preocupaciones cutáneas más habituales a partir de los 40

Dado que cada persona es diferente, el lugar y el momento en que aparecen las arrugas varían. Sin embargo, la mayoría de las personas de 40 años suelen empezar a notar arrugas más profundas en zonas de mucho movimiento facial o exposición solar, y factores como la genética, el estilo de vida y el tono de piel influyen en su desarrollo. Las manchas, la flacidez y la pérdida de luminosidad también estarían dentro de la lista de ‘problemas’. “Las preocupaciones más frecuentes son la flacidez, las arrugas marcadas (sobre todo en frente, contorno de ojos y surcos nasogenianos), las manchas pigmentarias y la pérdida de luminosidad. También es habitual notar una piel más seca o deshidratada, con textura irregular y falta de vitalidad. En The Secret Lab, trabajamos mucho la mirada, el óvalo facial y la uniformidad del tono porque son zonas clave que marcan el paso del tiempo de forma muy visual. Si tuviéramos que hacer un ranking, el top 3 de preocupaciones que tratamos en el centro sería:

  • Cara de cansada’: esa falta de luminosidad y tono apagado que no se va ni durmiendo 8 horas.
  • La mirada; párpados caídos, ojeras más marcadas y las famosas patas de gallo.
  • El tercio inferior; el óvalo facial pierde definición; la gravedad (y con ella la flacidez) empieza a ganar la batalla”, enumera la farmacéutica.
Jessica Biel
Jessica BielMonica Schipper/Getty Images

El orden en el que nuestra piel manifiesta estos síntomas, va a depender de varios factores. “Depende en gran medida del fototipo, la genética y, sobre todo, del estilo de vida y del historial de cuidados previos. Las pieles claras, por ejemplo, tienden a desarrollar antes hiperpigmentaciones, mientras que las más gruesas pueden presentar más descolgamiento o pérdida de volumen. También influye mucho la exposición solar sin protección, el estrés, el tabaco o el déficit de sueño”. “Las manchas son el recibo que nos pasa el sol por las exposiciones de los 20 y 30 años; al ser un signo tan dependiente de la genética y la exposición solar, puede ser de los que más temprano se manifiesten. En general, las primeras arrugas dinámicas suelen aparecer en los 30, pero es a partir de los 40 cuando se profundizan y se combinan con signos de flacidez y manchas. Y en cuanto a la flacidez, es la más tardía porque implica una pérdida de estructura ósea y grasa profunda, pero es la que más preocupa a largo plazo porque cambia la arquitectura del rostro”.

Errores de ‘skincare’ comunes a partir de los 40

Lo ideal es empezar a cuidar la piel a los 40 mucho antes de cumplirlos, pero siempre revisando nuestra rutina a medida que vamos envejeciendo. “Uno de los errores más comunes es mantener la misma rutina de los 30, sin introducir activos que estimulen la regeneración o traten de forma específica la pérdida de firmeza o el tono desigual; olvidar el cuello y el escote, auténticos delatores de la edad si no los has tratado igual que la cara. También vemos mucho miedo a los ácidos o a la exfoliación, lo que puede dejar la piel opaca y con textura. Otro error frecuente es no cuidar bien la hidratación profunda o no aplicar protección solar durante todo el año. Y, por supuesto, sobrecargar la piel con demasiados productos sin un orden o propósito claro, lo que puede generar sensibilidad”, advierte Elena.

En este sentido, debemos considerar ciertos activos que utilizábamos antes y que ahora no son suficientes y otros que se vuelven imprescindibles a medida que vamos cumpliendo años. “A partir de los 40, necesitamos activos más inteligentes y transformadores. Los hidratantes básicos como el ácido hialurónico o los antioxidantes suaves ya no son suficientes por sí solos. En esta etapa se vuelven imprescindibles:

  • Retinoides (retinol, retinal, etc.); para estimular la renovación y producción de colágeno.
  • Vitamina C bien formulada; para unificar el tono y potenciar la luminosidad.
  • Péptidos y factores de crecimiento; para mejorar la firmeza y el volumen.
  • Niacinamida; por su efecto calmante, despigmentante y equilibrante.
  • Ácidos exfoliantes suaves (mandélico, láctico); para mejorar textura y absorción.
  • Ácido hialurónico de bajo peso molecular; para una hidratación profunda y duradera”.

“Para que resulte realmente eficaz, a partir de cierta edad nuestra rutina de cuidado de la piel debería volverse más estratégica y personalizada. En The Secret Lab siempre decimos que menos es más... pero bien elegido. A partir de los 40, es importante trabajar la piel en tres ejes, renovación, reparación e hidratación profunda. Para ello, la rutina ideal debería incluir:

  • Mañana: limpieza suave, vitamina C, contorno reafirmante, crema hidratante con péptidos y SPF 50.
  • Noche: limpieza doble, activo renovador (como retinol o ácidos, según tolerancia), contorno reparador y una crema nutritiva o sleeping mask rica en activos antiedad.

Además, incluir protocolos en cabina con aparatología avanzada como radiofrecuencia o láser IPL y técnicas como el Kobido o la maderoterapia facial, ayuda a potenciar los resultados sin necesidad de recurrir a tratamientos invasivos”.

Consejos básicos para cuidar la piel a partir de los 40

  • Constancia + calidad; mejor pocos productos, bien elegidos y aplicados de forma constante.
  • Protección solar todo el año; somos un disco rayado, pero es fundamental.
  • Suplementación oral; a veces la cosmética tópica no llega a todo. El colágeno hidrolizado de calidad y los ácidos grasos Omega-3 son grandes aliados.
  • Dormir bien; el descanso profundo es el mejor tratamiento regenerador.
  • Masajes faciales; para activar la microcirculación, mejorar el tono, la firmeza y la oxigenación.
  • Evitar el estrés oxidativo; no solo con cosméticos, sino también con alimentación rica en antioxidantes, deporte moderado y buena gestión emocional.

Y, sobre todo, entender que la piel cambia, pero eso no significa perder belleza. La clave está en acompañarla con inteligencia, respeto… y un buen protocolo personalizado”, recomienda Elena Ramos”.

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