Por qué el mandil merece ser el vestido tendencia: una teoría

De la mente de Miuccia Prada a una industria de la moda que ha redirigido su mirada hacia el calor del hogar en busca de inspiración. Hay mucho motivos, y muy diferentes, por los que el mandil o delantal promete ocupar un lugar importante en nuestro armario la próxima primavera. Esta es una teoría más, nunca la definitiva.
Mandil
Mandil© Arte de Mar Lorenzo. ©Fotos: Getty Images / Everett Collecttion.

Tu abuela se movía por casa con la destreza de un avispón. De la cocina al salón pasando por todas las habitaciones, con un paño en la mano y una canción en los labios, posiblemente la que sonaba en la radio en ese preciso momento. Ventanas abiertas para airearlo todo, el pollo en el horno, la colada lista para ser tendida. El trabajo casero, duro y e injustamente no reconocido, siempre ha requerido de un uniforme a la altura de las circunstancias; y de una prenda que represente años y años de calor familiar, trabajo y color, alegría y flores. Hablamos del mandil, delantal o actual sobrevestido que ha acompañado a miles de generaciones de mujeres en diferentes quehaceres.

Penlope Cruz en una escena de la película ‘Volver . © Everett Collection.

Penélope Cruz en una escena de la película ‘Volver’ (2006). © Everett Collection.

Sony Pictures Classics/courtesy Everett Collection

“En la moda siempre hablamos del glamour o de la gente rica, pero también tenemos que reconocer que la vida es muy difícil”, afirmó Miuccia Prada después del desfile primavera-verano 2026 de Miu Miu. “El delantal contiene la difícil realidad de la mujer en la historia, de las fábricas a sus hogares”, puntualizó. Con esto en mente, la siempre reivindicativa diseñadora italiana ha rendido el más glamuroso homenaje, valga la redundancia, a una prenda en cuyo tejido, estampado y diseño encontramos horas y horas de trabajo, de duro esfuerzo. En sus múltiples formas y variaciones, de las versiones más rígidas que se estilan en entornos laborales menos confortables a la fantasía que solo se practica en el calor del hogar, el mandil se ha convertido en el auténtico protagonista de la última colección de la marca más influyente del mundo, y por lo tanto en la última tendencia a tener en cuenta. Lo dice Miuccia Prada y con eso basta.

Por qué el delantal será importante en 2026

Pero la pregunta que yace entre flores, volantes y lazos traseros es por qué aquí y ahora. Por qué a punto de iniciarse el año 2026, justo cuando la moda se ha entregado a su vertiente más funcional como consecuencia de una recesión cuya evolución sigue estancada, una prenda tan compleja, con una historia tan rica y que ha sido objeto de tantas versiones se ha convertido en objeto de deseo de una de las mentes más privilegiadas de la industria. Porque no nos engañemos, si Miuccia le ha echado el ojo al mandil es por algo. Y aunque fuera un mero capricho de la diseñadora italiana, con eso bastaría.

Desfile primaveraverano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

Desfile primavera-verano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

WWD/Getty Images
Desfile primaveraverano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

Desfile primavera-verano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

Peter White/Getty Images
Desfile primaveraverano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

Desfile primavera-verano 2026 de Miu Miu. © GettyImages.

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En su crónica para Vogue sobre el último desfile de Miu Miu primavera-verano 2026, Sarah Mower apunta hacia una nueva polarización que verá la luz dentro de una estación. Por un lado, una suerte de nueva María Antonieta rendida al romanticismo, los tejidos exquisitos y los brocados; y por el otro, las chicas que llevarán el mandil de “clase trabajadora” de Miu Miu. Una lectura sin duda asociada a una realidad socioeconómica en la que la clase media reduce su espacio en detrimento de ambos polos. Si en política los discursos intermedios han perdido relevancia, otro tanto ha sucedido en una industria que al final bebe de lo que sucede y, por lo tanto, se lleva. El renacer del concepto ‘criadas y señoras’ llevado a su máxima expresión: princesas y currantas.

La moda se polariza y Miuccia Prada quiere estar en el único lugar que no está ocupado: un espacio intermedio en el que el lujo se inspira en la indumentaria laboral femenina para rendirle un sentido homenaje y al mismo tiempo explotar sus posibilidades. Muchos periodistas sentados en primera fila también advirtieron en los mencionados mandiles, así como en guantes de piel y pantalones utilitarios, el reconocimiento de esas profesiones manuales que han sido relegadas a un segundo plano y hoy, en plena eclosión de la IA, quieren recuperar su importancia. Si la americana se ha convertido en la prenda que define a una generación entregada a las “bondades” del móvil, el mandil es la pieza que pretende representar el renacer de las artesanas: mujeres en fábricas, mujeres carpinteras, mujeres horneando un bizcocho.

La reivindicación de la moda casera

El glamour, tal y como apunta Miuccia, puede ser un ama de casa vestida con su jersey morado, quizá arremangado hasta los codos, una falda midi de paño que tiene ya unos añitos, y un mandil floreado por encima. Nos ponemos papistas: Almodóvar ya lo hizo en su película Volver (2006), donde Penélope Cruz y compañía se entregaban a la nobleza, humildad y encanto de este conjunto que ha representado el trabajo casero de millones de mujeres a este lado del Mediterráneo.

Se trata de moverse por casa con cierto encanto, pero sin renunciar a la comodidad y al color. El color es muy importante, por cierto, así como las flores. Una casa sin lo uno y las otras no es una casa, y eso ellas lo saben. El mandil introducido con suma naturalidad en el atuendo femenino de diario llega a su máximo grado de excelencia en este contexto, dentro del hogar. Y aunque nunca ha recibido la consideración que merece, es ahora cuando una moda totalmente perdida y en busca de inspiración ha redirigido su atención hacia el interior de salones y salas de estar, un lugar donde millones de mujeres han convertido las prendas más humildes en alta moda de espíritu utilitario.

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No hace tanto de aquel año 2020 en el que nos vimos obligados a recluirnos y reencontrarnos con tantas cosas que habíamos olvidado. Y de aquellos fuegos estas cenizas. Casi seis años después, el mandil del trabajo de interior –aunque reforzado por otras versiones de exterior– se convierte en tendencia gracias a las circunstancias socioeconómicas, al renacer de la artesanía y a una mente privilegiada que ha situado su discurso en un espacio no transitado. Sí, el fenómeno de las trad wives es probable que reclame su parte del pastel, así como un facción del feminismo que todavía ve muy lejana la integración completa en un mercado laboral que no entiende, ni tampoco le interesa entenderlo, qué significa ser mujer.

Es ahí, y no en otro lugar, donde el mandil reclama su importancia y su poder, o expresado de una manera más sencilla, en palabras de Miuccia Prada: la difícil realidad de la mujer en la historia.