En Gran Vía, la arteria de la capital, existe un lugar mágico —en concreto, la octava y novena planta del Hotel NH Collection Gran Vía— donde nació Picalagartos Restaurant & Azotea Bar. Abrió sus puertas hace más de siete años en pleno corazón de la ciudad y desde entonces se ha posicionado como una de las azoteas más reconocidas y visitadas de Madrid. Con unas impresionantes vistas que sobrevuelan la mítica avenida, este espacio abre ahora un nuevo capítulo en su historia: un rediseño de su estética que refuerza su identidad sofisticada y rebelde, dando vida a un universo moderno y cambiante del día a la noche.
Saber de dónde viene Picalagartos es clave para comprender lo que hay detrás. Se trata del nombre de una taberna que se menciona en la popular obra de Valle-Inclán Luces de Bohemia, que era punto de encuentro de personajes inconformistas y bohemios. Esa herencia se acentúa en la nueva filosofía de este espacio que quiere seguir siendo el escenario de experiencias, historias y recuerdos.
El rebranding de Picalagartos inaugura una nueva etapa: una carta renovada de restaurante, cócteles y brunch donde la gastronomía de autor y la coctelería innovadora marcan el ritmo. Su estética mezcla lo clásico y lo moderno con una paleta cromática inspirada en los atardeceres madrileños: morados, naranjas y rosas que crean una atmósfera única.
Firmado por Alejandra Pombo y el equipo de marca de Azotea Grupo, liderado por Clara Martínez, este rediseño es una reinterpretación del Madrid ecléctico de principios del siglo XX, adaptado al siglo XXI. Un espacio que evoluciona del día a la noche, adaptándose a diferentes momentos y públicos.
La cocina de Manuel Berganza
Partiendo de las recetas de toda la vida, el chef ejecutivo de Azotea Group, Manuel Berganza, presenta una carta que combina tradición, técnica y una cuidada puesta en escena. La propuesta se organiza en secciones: desde “Para chuparse los dedos con estilo”, con platos como el tartar de cigala o el brioche de carabinero, hasta “Momento para mojar (saaalsa)”, donde destacan las alcachofas asadas o el tartar de atún rojo. En “Los principales más distinguidos” aparecen elaboraciones como los huevos rotos con carabineros o la lubina de estero a la brasa, con acompañamientos como boniato asado y pimientos a la llama.
La experiencia se completa con el Menú Arrozada, disponible al mediodía, que incluye entrantes para compartir, arroz de pitu de caleya y brownie con helado, acompañado de vinos. El cierre llega con postres clásicos reinterpretados como la tarta de queso cremosa, la torrija flambeada o la milhojas de ganache de chocolate.
La coctelería de Luca Anastasio
La carta líquida de Picalagartos —con opciones con y sin alcohol— reinterpreta los clásicos y presenta creaciones únicas que invitan a un viaje sensorial de aromas, emociones y sabores. Disponible en las plantas 8 y 9, se consolida como una propuesta ideal para quienes buscan una experiencia diferente.
En la sección Mexico Inspired, destacan el Margarita Chingona, con tequila, licor de chile chipotle y sal Tajín, o el Frida’s Elixir, que combina mezcal, frambuesa y perfume de elote en homenaje a la mixología rebelde mexicana. En Classic Revolution, Luca Anastasio revisa grandes referentes: el Espresso Martini, intenso y sofisticado; el Penicillin, equilibrado entre whisky, miel, limón y jengibre; o el Porn Star Martini, fresco y tropical con fruta de la pasión y vino espumoso.
La innovación también alcanza a los cócteles sin alcohol: el Lovely Garden, con ginebra sin alcohol, pepino y agua de rosas, o el Mojigato, con fruta de la pasión, lima y piña, demuestran que la coctelería puede ser elegante sin recurrir al alcohol. Propuestas como el Watermelon Mojito o el Spicy Moscow Mule completan una carta que equilibra tradición y vanguardia, siempre con el sello característico de Anastasio.
Más allá de la mesa, Picalagartos reafirma su papel como punto de encuentro: un brunch imprescindible diseñado por Berganza los fines de semana, cócteles para maridar cada plato y espacios versátiles para eventos y celebraciones. Un escenario ideal para vivir momentos únicos con una de las mejores vistas de Madrid.



