Pamela Anderson está pasando unos días en París con motivo de la Semana de la Moda y nos está dejando unos looks que demuestran que está más guapa que nunca. La actriz acudió al desfile de Tom Ford con un look muy elegante, pero sexy. Un total black complementado con gafas de sol y taconazos que llevó con un peinado (con su melena recién teñida de cobrizo) rockero o, mejor dicho, un peinado glam-rock puesto que nos recordaba a la época del Ziggy Stardust o del Aladdin Sane de David Bowie.
Como parte de su arte y su música, Bowie encarnó diferentes alter egos a lo largo de su carrera y en 1972 fue el turno de Ziggy Stardust, una estrella de rock alienígena y andrógina que actuaba como mensajero de los extraterrestres. Con su disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, David Bowie marcó un antes y un después en la música, convirtiéndose en el mejor representante de glam rock, e influyendo a muchísimos artistas posteriores.
Pero más allá de la música, la estética de Ziggy Stardust también ha tenido una influencia masiva en la cultura pop. Siguiendo la estela de esta estética pudimos ver a Lady Gaga en los Grammys de 2016, también pudimos ver un homenaje en la colección de primavera-verano de Jean Paul Gaultier de 2013 o a Kate Moss llevando el mismo mono que llevó Bowie en los Brit Awards cuando le entregó el premio a mejor artista en solitario masculino. Sin duda, una de las partes más representativas de look de Ziggy Stardust es su pelo: un mullet rojo, que repitió también con otro de sus alter egos, Aladdin Sane, tan icónico que no podemos dejar de verlo incluso en sus homenajes más discretos, como en el caso de Pamela Anderson.
No sabemos si Anderson se inspiró en Bowie a conciencia, pero la reminiscencia al rey del glam está ahí. Su corte de pelo ha evolucionado a una combinación de mullet y shag que anoche peinó hacia atrás con la raya al lado, creando un pseudo tupé. El último toque especial es el acabado húmedo del mismo. Una combinación de elementos que le aportan ese toque tan característico del rock-glam del Bowie de los 70.
Un peinado precioso, elegante, favorecedor y con un rollazo indiscutible de cara a cualquier evento.
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