Pamela Anderson, Janet Jackson y más mujeres a las cuales el mundo debe una disculpa

Famosas, muchas millonarias, todas víctimas del patriarcado y a la espera -eterna- de un perdón que nunca llegará.
Pamela Anderson Janet Jackson y ms mujeres a las cuales el mundo debe una disculpa

Existe un fenómeno que podríamos acotar casi únicamente al género femenino: se trata de la falta de disculpas que experimentamos las mujeres cuando se ha cometido una ofensa contra nosotras. Quizá no tienes ninguna experiencia propia identificada ni que rememorar pero los sonoros casos de mujeres del mundo del espectáculo te pueden orientar sobre este tema. Y es que ha habido casos como el de Pamela Anderson, Monica Lewinsky o Sinead O'Connor que ponen de manifiesto lo fácil que es difamar, ofender y cancelar a una mujer públicamente y lo difícil que es encontrar a alguien que se haga responsable de ello y pida perdón.

Vamos a ver recordados casos de artistas, cantantes y personajes públicos femeninos a quienes el mundo entero debe una disculpa; a algunas, personas en concreto. Y, tal y como lo demuestra la Historia, nunca la recibirán. Por eso es tan necesario que se siga recordando lo que llegaron a vivir en su momento.

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Janet Jackson Justin Timberlake Super Bowl
© Getty Images

Janet Jackson, cancelada; Justin Timberlake, hacia la cima de su carrera

El 1 de febrero de 2004 Janet Jackson y Justin Timberlake amenizaban el intermedio de la Super Bowl. Todo transcurría dentro de la normalidad hasta que, de forma aparentemente inexplicable, él arrancó parte del top de ella dejando uno de sus pechos (y un enorme piercing) al descubierto. El conocido como #nipplegate fue catalogado de ‘fallo de vestuario’, ‘escándalo’ y ‘error’, así en general. Pero las consecuencias para algo que nunca quedó demasiado claro -si estaba preparado o no, si ambos eran conscientes de lo que sucedía…- fueron muy diferentes en los casos de uno y otra.

Si bien el pecho que quedó al descubierto fue el de Janet por una acción de Justin, quien fue duramente criticada por su exhibición -quizá no voluntaria-. Su carrera se estancó, se canceló su asistencia a los Premios Grammy de aquel año y fue objeto de burla más allá de las fronteras de Estados Unidos. Ambos artistas expresaron su disculpa por lo sucedido pero Timberlake continuó su vida como si nada y jamás salió a defender a una Jackson que vio cómo dejaban de llamarla y cómo su agenda profesional se vaciaba de citas. Simplemente se fue de rositas de esta polémica, todavía alcanzó nuevas cotas de éxito en su carrera y ella era cancelada sin que nadie se preguntase qué pasó allí realmente.

¿No le debe el mundo -del espectáculo, para empezar- una disculpa a una artista que fue tratada de manera muy injusta y tratada de culpable cuando, además, todo apuntaba a que fue la víctima de esta historia? Quizá víctima del diseño de vestuario o (y esto es más grave) de una mala acción por parte de su compañero de escenario. Pero prefirieron quedarse en que ‘enseñó el pecho ante 100 millones de telespectadores’, que era más fácil de digerir.

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Sinéad O'Connor, repudiada por denunciar los abusos sexuales de la Iglesia

Fue en directo, en una emisión de SNL en 1992. La cantante rompió en directo una foto del entonces Papa, Juan Pablo II, para denunciar los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica. O'Connor, que entonces contaba 26 años y era una de las grandes estrellas de la música del momento, quiso hacer público aquello que todo el mundo sabía pero de lo que nadie se atrevía a hablar. Eran años y años de silencio cobarde y de víctimas sin justicia. Hasta que ella se armó de valor y denunció ante millones de espectadores. ¿La respuesta? Su cancelación. Su carrera se vio seriamente afectada pero su salud mental también. Pocos compañeros de profesión salieron en su defensa y pasó años en el olvido porque nadie quería contar con ella.

Sinéad O'Connor murió en 2023 sin la disculpa que le debía la Iglesia, los fieles, la industria musical, los medios de comunicación y todos aquellos que la ningunearon por hacer algo como reivindicar a esas víctimas.

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Jenni Hermoso, apoyada por la ley y las mujeres pero incomprendida por muchos hombres

El mundo entero fue testigo, en directo, de cómo Luis Rubiales le daba un beso no consentido a la jugadora Jenni Hermoso tras haberse alzado con la Copa del Mundo de Fútbol. Las reacciones fueron inmediatas y se pedía la dimisión del ex Presidente de la Federación por todas partes, no solo en España sino desde todos los rincones del mundo. La historia, por reciente, la conocemos todas: él tuvo que dimitir (mucho tiempo después y tras muchas presiones y, sobre todo, nada convencido de que tuviera que hacerlo), ella le denunció, se cambió al Seleccionador Nacional y la Federación tuvo que espabilar. La Selección Española hizo piña con Hermoso, las mujeres -y la mayoría de los hombres- de todo el planeta, también. Jenni merecía justicia y, además, poder disfrutar tranquila de su enorme éxito.

Sin embargo, junto al clamoroso #seacabó, surgieron no pocas voces -masculinas, en su mayoría- que hablaban de ‘exageración’, ‘ya no se puede hacer nada’ o ‘se nos está yendo de las manos esto del feminismo’. Y, por supuesto, Rubiales nunca se disculpó públicamente con la afectada. Al menos, no de verdad ni siendo consciente de lo que había hecho, solo emitió una declaración que le dejaba en bastante mal lugar en la cual decía poco más o menos que “te pido perdón porque DICEN que lo que he hecho estaba mal”, no porque fuera consciente de la gravedad del asunto.

¿De cuántos Luis Rubiales que las mujeres hemos tenido en nuestra vida no recibiremos jamás una disculpa?

Pamela Anderson
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Pamela Anderson, vilipendiada porque fue víctima de un robo

Quizá quienes no habían nacido en los 90 necesitan ponerse al día de lo que les sucedió a Pamela Anderson y a su entonces marido, Tommy Lee. De manera breve, les fue sustraída de su caja fuerte una cinta de vídeo grabada durante su luna de miel con contenido privado que era únicamente para sus dos protagonistas, que eran ellos. Quien se la robó, un electricista que estaba haciendo obras en su casa, intentó venderla como venganza -Lee nunca le pagó por las reparaciones- y, finalmente, logró distribuirla en VHS y DVD. Pero esto no fue lo peor sino que se empezó a poder visionar online, de manera que pocos meses después de su sustracción medio planeta ya había visto el contenido.

Anderson y Lee denunciaron a la distribuidora y los juicios fueron un verdadero despropósito contra la actriz. Con argumentos como que ella ya había posado desnuda para Playboy o que trabajaba en bañador -era la estrella de Los Vigilantes de la Playa- cualquiera podía distribuir su vídeo íntimo sin consecuencias. De hecho, mientras que de Tommy Lee básicamente se decía que era un auténtico héroe (aunque lo pasó muy mal por todo lo relacionado con este vídeo, evidentemente), de ella se hablaba en términos muy despectivos y todo lo que se arguyó en su contra (con éxito) fue que tenía los pechos grandes y que tenía fotos sin ropa.

Su carrera entró en pausa desde la distribución del vídeo y la opinión pública, encima se puso en su compra. Si esto hubiera pasado hoy encima hubiese sido carne de meme pero ‘solo’ fue víctima del escarnio, las bromas y los chascarrillos.

Britney Spears
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Britney Spears, víctima de su padre a la vista de todo el mundo

La policía de Los Ángeles y todo Instagram estaban muy preocupadas porque Britney Spears bailaba con cuchillos falsos pero no porque, durante la tutela de 13 años a la cual la sometió su padre, la explotó profesional y económicamente. Sucedió a la vista de todos y con el conocimiento de toda la industria del espectáculo. Los fans, conscientes de lo que sucedía, crearon el movimiento #FreeBritney pero fueron tachados de frikis. Por suerte, ella finalmente recuperó su libertad pero aquí estamos esperando, como ella, una disculpa por parte de su padre. Que no solo tenía control férreo sobre su carrera y sus finanzas sino que contrató a médicos que medicaban a Spears para que fuera dócil y pudiera trabajar sin rechistar. Alegando, eso sí, que era para controlar sus supuestos trastornos mentales.

Britney Spears ya es libre, no está tutelada y hace con su dinero, su carrera y su salud lo que quiere. Pero nadie, absolutamente nadie, ha pedido perdón por el infierno que sufrió durante esos 13 años, en los cuales encima también perdió la custodia de sus dos hijos. Autoridades, miembros de la industria del espectáculo, los medios y bloggers que se burlaban de sus supuestos desvaríos, los familiares que consintieron que la estrella perdiera la potestad sobre su propia persona…

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Monica Lewinsky, culpabilizada por una infidelidad que cometió OTRO

La enésima injusticia contra una mujer fue también muy pública, muy notoria y sucedió en los años 90. Todo comenzó cuando Monica Lewinsky, becaria en la Casa Blanca, y el entonces presidente Bill Clinton iniciaron un romance, allá en 1995. No fue ni una relación sino que tuvieron encuentros sexuales en el Despacho Oval que a ella le supusieron un ‘destierro’ al Pentágono por parte del equipo de Clinton, conscientes de la cercanía entre ambos. Pero no solo eso sino que, cuando el ex Presidente terminó siendo juzgado para ser destituido negó cualquier contacto con su ex becaria. Y, claro, cometió perjurio porque ella tenía todas las pruebas que demostraban lo contrario.

Él era el hombre casado que tenía sexo con una empleada mucho más joven que él (y soltera) en horario laboral pero la vilipendiada fue ella, claro. Todas las bromas a nivel mundial recayeron sobre Lewinsky y él simplemente no fue sustituido, continuó con su vida, su matrimonio no se rompió y es un muy valorado Demócrata. Ella, además de haber sido objeto de todas las burlas posibles, dio por terminada su carrera política y, si bien el feminismo siempre estuvo de su lado y la opinión pública, finalmente, supo ver cuál fue su verdadero papel en el caso Clinton. Se dedica a la televisión, ha publicado varios libros, participa en TED Talks pero, por supuesto, nunca ha recibido una disculpa del ex Presidente. Es más, en una autobiografía que él publicó en 2004 todavía seguía mintiendo sobre ella y, como Lewinsky definió, continuaba ‘profanando a su personaje’. Para sorpresa de nadie.

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Antonia Dell'Atte, 35 años hasta que creyeron que había sido maltratada por Alessandro Lecquio

Era 1991 cuando una modelo italiana llamada Antonia Dell'Atte denunciaba a su todavía marido, Alessandro Lecquio, por abandono familiar, malos tratos físicos y psíquicos. Él ya había iniciado una relación extramatrimonial con Ana Obregón y ya era uno de los personajes más conocidos del panorama del corazón patrio. Ella era una mujer aparentemente excéntrica que relataba actos aparentemente imposibles sobre el hombre que había hecho tan feliz a Obregón por lo que la policía española decidió ignorar su denuncia. Es más, cuando dos años después Dell'Atte pasó por La máquina de la verdad para intentar que alguien la creyese, volvió a suceder lo mismo: fue silenciada.

La italiana solo recibió silencio o burlas por los hechos que estaba denunciando; su ex marido, vivía felizmente en España (con sus polémicas y sus exclusivas), libre de culpa y trabajando casi siempre para Telecinco o su matriz, Mediaset; desde 2005 fichó como colaborador fijo de El Programa de Ana Rosa (sí, la autora de aquel libro sobre la violencia de género, Sabor a Hiel, que no tuvo pocas polémicas). Hasta que, un 19 de noviembre de 2025, fue despedido de manera fulminante por la productora y el grupo de comunicación tras analizar el auto judicial que confirmaba que Antonia Dell'Atte nunca mintió y que, efectivamente, fue maltratada por su colaborador incluso estando embarazada del único hijo del matrimonio, Clemente. Las pruebas que aportó eran reales, sus palabras eran ciertas y Lecquio se ha pasado más de dos décadas fingiendo que es inocente y vendiendo su versión mientras su víctima era vilipendiada y tomada por loca. Nada nuevo bajo el sol pero, décadas después, se ha hecho algún tipo de justicia.

Ella se siente algo aliviada y quizá vencedora moral. Tarde, mal y casi nunca, quizá Antonia Dell'Atte reciba la disculpa que merece de todos aquellos que quisieron ignorarla. De momento, su maltratador se ha quedado sin trabajo (ni credibilidad).

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