Una novia que se casa en manoletinas plateadas, sean totalmente planas o de tacón cómodo, tiene toda nuestra atención ya de entrada. Así nos sucedió al contemplar las imágenes de la boda de Lucía Entrecanales y Laszlo Bene en el hospital de Tavera de Toledo. Todo el look nos interesaba, por supuesto, pero ese calzado se ganó un lugar especial en nuestro corazón desde el minuto uno. Porque vestidos de novia hay muchos, pero detalles que los hagan especiales, no tantos. Y la elección de Lucía está plagada de guiños que dan carácter y personalidad a su opción nupcial. Empezando por la manera de llevarse el velo a su terreno y pasando por las joyas hasta llegar al calzado. Sin perder de vista el propio vestido, por supuesto.
Esa fantasía de volantes de tul que ha elegido la novia es una de esas piezas que jamás pasarían desapercibidas, y que podría tener una preciosa segunda vida como vestido de noche. Lo mismo sucede con sus Mary Janes en plata, a las que auguramos decenas de planes de fiesta. Con estas dos ideas ya podemos darnos cuenta del acierto de Lucía al elegir piezas que la acompañarán en el día más especial de su vida y que sobrevivirán después para recordarlo con todo el cariño del mundo cuando vuelva a llevarlas en una jornada cualquiera.
Y para darle un toque más formal y serio al vestido, cuyos volantes ondean a cada paso, ese velo-mantilla ejercía de punto de control, y al mismo tiempo, le daba un aura de cuento de hadas. Delicado, elegante y cerrado sobre el pecho con un broche, aportaba el toque clásico y etéreo. Y hablando de contrastes, ¿qué haces para llevar perlas el día de tu boda sin caer en el collar tópico? Sencillamente, lucirlo a modo de chóker triple como ha hecho ella. Así no cae en los códigos de siempre.
Sólo quedaban las pinceladas de color del ramo para redondear este look tan especial.

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