La noticia de que Mr. Wonderful estaba a un paso del concurso de acreedores llegó en un momento en el cual nos hicimos eco de una tendencia en redes sociales que reivindicaba la no-perfección, conocida como You look happier. Dos hechos que coinciden en el tiempo y que, a estas alturas del siglo y en este momento de evolución de Instagram y TikTok, nos parece no ha sucedido por casualidad sino porque tenía que ser así. Y es que las personas se han cansado no solo de no poder equivocarse y de tener que seguir la senda de la perfección sino de sonreír cuando, en realidad, no hay ganas.
Instagram content
Mr. Wonderful se hizo famosa cuando nació, en 2011, vendiendo productos decorativos y de papelería con mensajes motivadores. Con una estética que quería ser amable y divertida -aunque quizá con un gusto… cuestionable-, vendía la felicidad en forma de taza con frases que aspiraban a levantar el ánimo incluso en los momentos más bajos. Desde un básico “Sueña a lo grande” a “La vida es un bonito viaje” pasando por el manido “¡Sonríe! Hoy puede ser tu día”, estas frases pretendía animarte a empezar cada jornada con nuevos ímpetus aunque quizá las circunstancias de cada una indican que va a ser lo contrario.
A pesar del éxito comercial, desde muy pronto se empezó a cuestionar ese optimismo tan perverso que vendían, que negaba toda opción a sentirse regular, a vivir un duelo o a no tener buena cara. Un positivismo perverso que nos invita a sonreír incluso cuando no queremos. ¿Puede haber una recomendación más dañina, cuando una persona no tiene el mejor día, que sonría y se deje llevar? Por no hablar de lo que significa negarle sus propias emociones a alguien para que muestre una falsa felicidad ante el resto del mundo.
No, la psicología nunca pudo estar más en desacuerdo con este mensaje que invitaba a sonreír porque la vida es chula aunque se haya muerto tu mascota, te hayas quedado sin trabajo o hayas terminado una relación sentimental. ¡Sonríe! Porque lo que te rodea merece tu sonrisa. ¡Sonríe! Porque el mundo es demasiado bonito a pesar de que no tengas ganas de ni de levantarte. Esta filosofía de vender tazas a costa de la salud mental de la gente solo parecía valorar que no afeases tu entorno con tu expresión de tristeza y, bueno, que ese estado de ánimo bajito no te quite un segundo de tus obligaciones, sean cuales sean. La vida sigue aunque tú estés en la mierda. ¡Sonríe!
“El filósofo Byung-Chul Han, reciente Premio Princesa de Asturias, habla mucho en su obra sobre el hecho de que la sociedad nos quiere infelices”, comienza Úrsula Perona, Psicóloga con quien ya habíamos hablado de la necesidad de poder equivocarnos. “Una manera de hacernos infelices es hacernos sentir culpables porque, claro, deberíamos ser positivos, tener una buen actitud, tener éxito y conseguir cosas. Si no cumplimos esas expectativas, seremos mejores objetos de consumo”, reflexiona, sobre los mensajes con estos mensajes de positivismo tóxico.
La gestión empresarial de Mr. Wonderful tuvo sus fallas: tras un plan de reestructuración está abocada a un concurso de acreedores porque sus proyecciones de crecimiento no se ajustaban a la realidad. Las cifras hablan pero, a su manera, sus potenciales clientes también han hablado. Parece que la gente no quiere contagiarse de ese optimismo tan tóxico que te ‘obliga’ a ser feliz cuando no puedes. No, la felicidad no puede ser una obligación sino que es un estado que se alcanza cuando se alcanzan unos mínimos de satisfacción reales e individuales. Es decir, que hoy haya salido el sol no hace feliz a todo el mundo.
“El tema de la felicidad autoimpuesta lo que hace es deslegitimizar las emociones consideradas negativas como si fueran algo malo”, continúa Perona. El estar triste, sin ganas de nada, enfadada… son emociones consideradas coloquialmente como ‘negativas’ porque son dolorosas. Sin embargo, cumplen una función, están ahí para algo porque nuestro repertorio emocional está ahí para, entre otras cosas, enseñarnos hacia donde tenemos que ir", añade. Es decir, el estar mal ‘no es malo’, es necesario.
La psicóloga afirma que si el objetivo es estar siempre bien, es cuando aparece la frustración porque no siempre depende de una misma esa felicidad. Y ahí llega la culpa: ¿he sido lo suficientemente optimista? ¿No me he esforzado lo suficiente en estarlo -a pesar de que esa taza me invitaba a hacerlo cada día-? Aquí recae la responsabilidad del estado emocional únicamente sobre las personas, cuando hay muchos otros factores que influyen. Y surge esa culpabilidad.
Instagram content
¿Es necesaria la automotivación en el día a día? “El ver una frase pintada en una taza o en las redes sociales no debería ir más allá de la anécdota. Pero, lamentablemente, muchos de esos grandes ‘difusores’ de la psicología que hay hoy día ni siquiera son psicólogos, algo que a mí me parece increíble”, explica Úrsula Persona. Esos mensajes que se lanzan desde empresas como Mr.Wonderful y tantos otros creadores de contenido que se basan en teorías vacías siempre venden aquello de ‘mirar para adelante pero sin mirar atrás’, como nos cuenta Perona. Ni alrededor, añadimos nosotras, porque la felicidad es un estado que depende de infinitos factores que nos rodean, no solo de nuestra voluntad.
“Si necesitamos motivarnos, desde luego que una de esas frases de autoayuda no puede ser la guía. No te va a motivar; te va a frustrar. Es mejor mirarse con una mirada compasiva hacia una misma”, recomienda Perona. “No desde la culpa y el reproche sino intentando ver qué está fallando y qué aspectos o circunstancias hay que cambiar, pero con una visión realista. Hay muchas cosas que se pueden hacer, empezando por terapia con un psicólogo”, completa.
Instagram content
No podemos alegrarnos, evidentemente, de las posibles pérdidas de empleo generadas del concurso de acreedores o de un cierre. Pero sí nos parece un motivo -real- de alegría que una persona no reciba un mensaje tóxico que vaya a terminar por perjudicarle, a corto y a largo plazo.
Y, si finalmente cierra Mr. Wonderful, no hay que despistarse porque las redes sociales siguen ofreciendo ‘soluciones’ para que seamos más felices, optimistas y productivas (y provocar una buena dosis de culpabilidad si no sucede) que es la manifestación. “Esto va por modas”, reconoce Úrsula Perona, “Y, si te fijas, el patrón es el mismo: tú eres culpable si no consigues todo lo que quieres porque no estás atrayendo correctamente al éxito. Todo te pasa por ser pesimista y no confiar en ti, todo barbaridades desde un punto de vista psicológico”, completa
Cuidado con el formato de este tipo de mensajes, bien como una agenda o bien con un vídeo de un personaje de dudosa formación cargado de razones para hacerte sentir toda la culpa del mundo por no invocar la abundancia.

SUSCRíBETE AQUI a nuestra newsletter para recibir todas las novedades de Glamour



