Estos ayunos intermitentes ni son saludables ni funcionan

Si crees saberlo todo sobre esta práctica, estás muy equivocada. Los pequeños detalles marcan la diferencia.

Desde hace varios años no hay charla de belleza que se precie que no incluya el ayuno intermitente en su lista de temas a tratar. Se dice, se comenta, que sus beneficios son muchos –como la mejora de la capacidad cognitiva, la reducción del estrés oxidativo o la depuración de nuestras células– y que, lejos de ser una dieta más, se ha convertido en un estilo de vida que combate de manera frontal los excesos y propone una nueva manera de alimentarnos mucho más saludable y rica en todo tipo de vitaminas y nutrientes. Las dietas desembocan en el desequilibrio físico y mental (ahora me cuido y ahora no), mientras que el ayuno, bien ejecutado, pretende enseñarnos a comer.

“Solemos decir que el ayuno tiene como efecto secundario la pérdida de peso, pero nunca debería ser el objetivo principal si no cambias el estilo de vida después. Sí puede ser un buen punto de partida para un cambio de vida - dejar de fumar, comer menos azúcar, tomar menos alcohol y hacer más ejercicio físico - ya que podemos reprogramar nuestros hábitos por completo con un ayuno prolongado. Sabemos que nuestro cuerpo y la mente son una unidad, por lo tanto los objetivos de una intervención como un ayuno nunca son simplemente físicos, si no que van relacionados con temas psico-mentales”, explica Katharina Rohrer-Zaiser, directora de la clínica Buchinger Wilhelmi de Marbella, donde el ayuno prolongado es religión.

Estos ayunos intermitentes ni son saludables ni funcionan
© Bettmann

La popularidad del ayuno intermitente ha provocado la aparición de nuevos formatos que son más fáciles de hacer pero también más perjudiciales y que conviene conocer para tratar de establecer diferencias entre el ayuno saludable y el que, mal ejecutado, anula los beneficios que propone el primero.

¿Cuáles son los peores ayunos intermitentes?

Según explica el doctor La Rosa –que atesora casi 3 millones de seguidores en su canal de Youtube– en su vídeo No hagas estos patrones de ayuno intermitente, existen dos que son perjudiciales:

  • Los ayunos de días alternos: es decir, un día ayuno y al siguiente, no. Se trata de un método que en la práctica suele traducirse en que un día se come de todo y al siguiente apenas se llega al mínimo de calorías que cualquier cuerpo necesita para funcionar.
  • El ayuno 5/2: durante cinco días se hacen tres o cuatro comidas al día sin privarse de ningún alimento y durante dos, se ayuna o apenas se come.

Para Rohrer-Zaiser, otro patrón de ayuno complejo es el de 1 o 2 días a la semana. “El cuerpo realmente ya llega a hacer el “switch metabólico” del ayuno, pero no le damos el tiempo suficiente a adaptarse del todo y podemos sentirnos más cansado, tal vez con síntomas como dolor de cabeza”, comenta.

Y los mejores…

La doctora de la Buchinger Wilhelmi recomienda el ayuno prolongado de 10 a 14 días al año y bajo supervisión médica, como hacen en la clínica. “La ayunoterapia Buchinger es un método donde el paciente primero hace un día de transición al ayuno y después de varios días de ayuno Buchinger (con caldos, zumos vegetales, infusiones etc.) se realiza un periodo de readaptación a comida sólida. Hemos estudiado científicamente que sobre todo el periodo de readaptación es inmensamente importante porque allí el cuerpo vuelve a construir células (también células madres) y para ello necesita una “materia prima” adecuada. Este método está documentado científicamente y sabemos que ayuda a aliviar casi todo tipo de estados de inflamaciones e enfermedades crónicas, aparte de prevenirlas”, alega sobre un sistema, el suyo, que cuenta con una auténtica legión de fans.

Desayuno ingls con huevos y tostadas
©GettyImages.

También habla de nuevas versiones de ayuno, como las fasting mimicking diets. Con ellas, comenta, “uno ingiere aproximadamente 500 – 800 kcal al día excluyendo azúcares e hidratos de carbono para entrar en el estado de cetosis”. Desde la clínica han creado una box de ayuno, basada en este tipo prácticas, pero sin ingredientes sólidos si no sopas de verdura con aceites de alto contenido de grasas saludables.

Cuando el ayuno intermitente se practica bien, obligamos al cuerpo a acelerar su metabolismo para usar nuestras reservas de energía. Esto no solo favorece a nivel físico, también mental, ya que se mejora el rendimiento cognitivo y se alcanza una energía equilibrada durante todo el día –sin esas subidas y bajadas que el consumo excesivo de azúcar y alimentos procesados genera–.

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