Los mejores abrigos de invierno para mujer (edición 2026)
El mundo se habría perdido uno de los mejores abrigos de invierno de mujer si Kym Barrett, la diseñadora de vestuario de Matrix, hubiera enfocado la prenda que sus protagonistas convirtieron en histórica, la gabardina de inspiración piel o acharolada, únicamente como un medio para el fin de no pasar frío, en lugar de la pieza icónica en la que resultó convertirse. A estas alturas de la película nadie duda de que un plumífero ligero hubiera garantizado una mayor (y necesaria) libertad de movimientos a sus protagonistas, tampoco que, de haber sido así, ahora mismo no estaríamos hablando de él. De la misma forma que el abrigo de paño probablemente no hubiera llegado donde lo ha hecho si Mary Kate y Ashley Olsen no se hubieran despertado un día con la genial idea de llevarlo una o dos tallas más grande. Gracias, hermanas.
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Si algo tiene la historia de los mejores abrigos de invierno para mujer, además del privilegio de estar en continua construcción, es una gran capacidad de transformación de referentes, cinematográficos o reales, en piezas concretas. Pura cuestión de supervivencia en un momento en el que abrigarse es casi igual de importante que la pieza que eliges para ello, y eso incluye irremediablemente a los mejores plumíferos de mujer, aunque no son las únicas opciones. La buena noticia es que el desarrollo de esta prenda es tal que es más que posible encontrar el abrigo (o abrigos) con cuyo estilo más te identificas. Eso sí, hay ciertos detalles, más allá de las tendencias anuales, que conviene tener claros a la hora de elegirlo.
Los mejores abrigos de mujer
Seleccionamos los mejores de la temporada, desde los abrigos más elegantes hasta los que triunfan para el día a día.
¿Qué abrigos son buenos para el frío?
Porque aquí está el quid de la cuestión, en el objeto para el que fueron creados, que no es otro que proteger del frío.
- El material en el que está confeccionado es clave a la hora de determinar qué prenda abriga más. Los tejidos naturales como, por ejemplo, la lana son los que mejor se comportan frente al frío. Actualmente no es fácil encontrar abrigos de lana cien por cien a un precio asequible, pero sí con al menos un 70% de este tejido en su composición. Así que lo primero que tienes que hacer antes de elegirlo es revisar su etiqueta para asegurarte de que el porcentaje de lana es elevado. Los plumíferos son otro de los tipos de abrigo que mejor protegen del frío. Se clasifican según su tipo de relleno: de pluma, plumón o de poliéster. Los primeros son más ligeros aunque obligan a confirmar, primero, que son sostenibles y de origen ético; mientras que los segundos son una versión mejorada porque, además de ofrecer mejor aislamiento en condiciones de humedad, también se secan mejor.
- La largura es clave: es cuestión de lógica que cuanto más superficie del cuerpo cubra más abrigará. Aunque al final el largo del abrigo es cuestión también de gustos, para aquellos lugares en los que el invierno es muy crudo mejor que cubra, como mínimo, por debajo de la rodilla. Notarás muchísimo la diferencia. Los hay que incluso incluyen una pieza reformaza de material aislante de cadera hacia abajo por si te sientas en un lugar húmero como un banco.
- Otros elementos a considerar: desde detalles como la capucha o el cuello elevado, dos diseños que protegen mucho del frío, la lluvia y el aire; hasta otros que tienden a pasar más desapercibidos pero igualmente importantes, como que el tejido sea resistente o repelente al agua. Los puños engomados también son importantes a la hora de protegernos del frío, así como el doble cierre de cremallera y botones o los chalecos que muchas chaquetas ya incorporan y que se pueden poner y quitar, según la necesidad.
¿Qué clases de abrigos hay?
Si nos ceñimos a los más básicos, podemos clasificarlos en:
- Plumíferos: en todas sus larguras y versiones.
- Abrigos de lana: disponibles en infinidad de colores. Son los que mejor quedan con blusas, americanas y todo el espectro de ropa de vestir.
- Abrigo quilted: el que se confecciona con una técnica homónima y cuyo acabado recuerda al de un edredón con un acolchado muy finito, de ahí su nombre.
- Abrigo teddy: el de pelo de toda la vida, más o menos voluminoso.
- Parka: de tejido normalmente más técnico, con o sin capucha, y casi siempre repelente al agua. Las hay más gruesas y más finas, aunque estas últimas admiten chalecos finos de plumas para aumentar el calor del abrigo.
- De borrego: el año pasado las sobrecamisas y los chalecos de borrego arrasaron, y este año la tendencia podría ir por el mismo camino.
- De doble faz: de un tejido por fuera (generalmente piel) y otro diferente por dentro (generalmente tipo borrego, que ejerce de forro polar). Es un clásico atemporal, pues están de moda desde hace más de 40 años y no nos cansamos de llevarlos. Marcas como Massimo Dutti lanzan uno bueno, de alrededor de 1.000 euros, todos los inviernos.
- Abrigo encerado: una de las grandes tendencias del otoño/invierno son los inspirados en los célebres de Barbour. Esta marca fue de las pioneras, y pasado el tiempo, de las más inspiradoras. Todas las firmas quieren su propio abrigo encerado.
- Chaquetón: con una largura similar a la de una chaqueta larga, generalmente a la altura de la cadera. Suele ser de lana y tener solapa ancha.
- Beisbolera: normalmente en la categoría de las chaquetas y no de los abrigos, puede ser de las segundas cuando tiene un tallaje extra grande y es de lana.



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