Todavía recordamos a aquella madrina que este verano nos deslumbró con un diseño verde hada. Por aquel entonces ya imaginamos que este color se instalaría en el radar de todas las madres del novio que acompañarían a sus hijos al altar durante el otoño, y parece que nuestra intuición se confirma. Ayer, en la boda de Julia Bolaños y José María Ramírez-Cárdenas, celebrada en Carmona, Sevilla -donde también vimos a Nieves Álvarez con un precioso diseño rosa Barbie- nos encontramos con una madrina que, de nuevo, se rendía al verde. Más oscuro en este caso, en un tono esmeralda, más apto también para la época del año en la que estamos, pero en esencia, igual de delicado y rejuvenecedor que en el caso anterior.
Lo cierto es que el diseño no podría ser más sencillo, pero la manera en que las quillas de la falda lo hacen ondear a cada paso es una de sus grandes bazas. La otra, claro está, es ese potente verde oscuro que enciende el rostro de su portadora. Y por último, está el detalle que aviva todo el conjunto: las pinceladas de flores de pasamanería bordadas. El toque de luz y de color justos que pedía la pieza.
Pero si el vestido tomó la voz cantante, la mantilla y la peineta fueron el accesorio perfecto, clásico y elegante, sin reclamar excesivo protagonismo. Digamos que aportaba el toque de adorno requerido en la medida perfecta, sin pasarse ni quedarse corto.
La manera en que el encaje se superpone al vestido, cayendo por encima y dejándolo ver bajo sus transparencias, hace que el look nos parezca más sofisticado todavía. De modo que, si mezclamos un color tendencia con un accesorio de los de toda la vida, podemos salir tan triunfantes como esta madrina.

SUSCRÍBETE AQUÍ a nuestra newsletter para recibir todas las novedades de Glamour.
.jpg)


