Una madrina sabe que los zapatos son importantes. Sobre todo cuando ejerce como tal, cuando toca acompañar al novio de camino al altar, cuando sabe que será fotografiada y filmada. La madrina sabe todo esto a ciencia cierta como también sabe que para llevar a cabo su larga lista de actividades durante la boda en cuestión ha de estar y sentirse cómoda. Algo que, como dirían los ingleses, es mandatory (obligatorio).
La madre de Max Reiter ha ejercido de orgullosa madrina durante el enlace de su hijo con Lucía Ruiz Lafita (propietaria y directora de Delirium Catering). Una preciosa boda que contado con dos partes, la primera en Austria y la segunda –la que nos ocupa– en Madrid, y en la que a falta de unas sandalias doradas dignas de mención (una de nuestras obsesiones compartidas), toca reivindicar el por otra parte evidente encanto del par escogido por la madrina.
Muchos detalles a comentar en el look que nos ocupa: desde los mencionado zapatos, que apenas tienen tacón y quizá por eso han llamado nuestra atención cuando tampoco deberían hacerlo (a estas alturas de la película, los pares planos están más que integrados y aceptados en este tipo de celebraciones), hasta el vestido, un delicado modelo azul cielo elaborado en tul de seda y largo hasta los tobillos cuya parte superior combina transparencias y encaje. Pero volviendo a los zapatos, nos encanta que sean destalonados, que también atesoren un tono azul, pero más apagado, y que se confirmen como muy cómodos sin haberlos probado. Una serie de cualidades que unidas a lo bien que combinan con el mencionado vestido largo han convertido este par en un nuevo referente en lo que a moda de madrinas se refiere.
Para finalizar este pequeño análisis, solo comentar que la elección del peinado (un recogido) y de unos pendientes largos con detalle de perla al final casi como único accesorio son dos nuevos aciertos que añadir a los mencionados en líneas anteriores. Una madrina más que se ha convertido en la invitada más elegante de una boda llena de invitadas elegantes.

