Igual soy yo, pero el vestuario de Lily Collins en la serie Emily in Paris (Netflix) tiene sus más y sus menos. Vale que lo firma Patricia Field, la encargada de vestir a Sarah Jessica Parker en otra serie icónica donde las haya, Sexo en Nueva York (HBO), y vale que la idea es que la moda se vea y protagonice momentos dignos de ser recordados y quizá replicados a posteriori, pero el resultado es un galería de estilismos muy espectaculares que no siempre apetece replicar. No obstante, se trata del sello de Field: una moda no apta para todos los gustos y públicos.
Lily Collins, la verdadera, tampoco es que sea el prototipo de fiel clienta de Patricia. Su estilo, que tiene mucho de ese pragmatismo norteamericano según el cual la moda ha de ser tan elegante como fácil de llevar (su manido wereable), está en las antípodas del practicado por su personaje en la popular serie de de Netflix. Y basta analizar brevemente su mejores looks de alfombra roja, con alguna que otra incursión de conjuntos informales, para comprobarlo: entre un nutrido grupo de vestidos rectos con escote palabra de honor y abrigos de color camel, quizá no hay espacio para unas botas altas de color lila.
Cuando Collins pisa una estreno es más francesa que norteamericana y así ha sucedido durante la première de la quinta temporada de Emily in Paris en París (Netflix). Ocasión que la actriz ha aprovechado para lucir el enésimo vestido negro y elegante de su vida, en esta ocasión firmado por Armani Privé: un precioso diseño de profundo escote en uve y tejido de lentejuelas bordadas que incluye un espectacular lazo de terciopelo prendido en el centro de la cintura con caída hasta el suelo.
Dos últimos apuntes: el impresionante collar de Cartier con pendientes a juego y un peinado muy sencillo pero todavía más sofisticado (pelo engominado hacia atrás) que completan a la perfección la propuesta firmada por Andrew Mukamal (estilista de la actriz). Demasiado chic y demasiado parisino para Emily. Ideal para Lily.
