Isabel Viña, médico y divulgadora: “Una cosa es normalizar la menopausia y otra cosa es mercantilizarla”

Hablamos con la experta en hormonas sobre el auge de la suplementación y de cómo deberíamos incorporar los complementos a nuestro día a día.
Entrevista a Isabel Viña
© Silvia de la Rosa

Hablar con Isabel Viña es descubrir un mundo nuevo en lo que se refiere a cómo funciona nuestro cuerpo y en lo que podemos hacer para mejorarlo. Dan ganas de cuidarse. Viña ha nacido con el don de la comunicación y quizás por ello era inevitable que haya convertido la divulgación en una parte fundamental de su carrera, pero no hay que olvidar que estamos ante una médico experta en hormonas que a sus 32 años recién cumplidos es directora médico científica de IVB Wellness Lab, su propio laboratorio de complementos alimenticios, y está a punto de publicar su primer libro, Pon tus hormonas a funcionar, con Grijalbo (a la venta el 16 de octubre).

Sorprende que, a pesar de tener una posición interesada en la industria de la suplementación, es poco amiga del marketing y su principal moitivación es la de formar a los consumidores para que se suplementen con lo que sí necesitan y no con lo que se anuncia en las redes sociales. Una honestidad que no sólo transmite sino que también aplica en su empresa, como cuando se negó a lanzar un suplemento para mejorar la fertilidad de la mujer si no se sacaba a la vez uno para el hombre. “La fertilidad depende en un 50% de los hombres, pero se pone todo el peso en la mujer y eso es muy injusto.”

En pleno boom de los suplementos, hablamos con ella sobre cómo nos suplementamos en 2025: qué hacemos bien, en qué estamos fallando y dónde deberíamos poner el foco para conseguir resultados que merezcan la pena.

GLAMOUR: La suplementación se ha convertido en una de las grandes tendencias de la belleza y del bienestar. ¿Cuáles serían los primeros pasos para empezar a suplementarnos bien? Da la sensación de que lo hacemos un poco a la ligera.

ISABEL VIÑA: El primer paso para suplementarte adecuadamente es el conocimiento. Los usuarios al final tienen que saber que estamos hablando de su salud y, por tanto, tiene que ser una decisión totalmente informada. Tienes que saber por qué te suplementas o no con una cosa. No puede ser que yo te pregunte: "¿Por qué te tomas X complemento?” y digas, "No sé, porque se lo toma no sé quién”. Tienes que saber: “me lo tomo porque necesito esto y este complemento hace esto y esto.” Esta es la única manera de hacerlo. Ahora bien, tiene que ser un conocimiento que venga de alguien que sepa, que esté formado en suplementación. Con todos los respetos, esa información no puede venir de la famosa de turno o del vecino, tiene que ser alguien que te traslade un conocimiento a objetivo y luego tú, en tus circunstancias personales, lo sepas aplicar.

Lo primero es saber qué hace cada complemento para ver si a ti, en tu caso personal, te puede ayudar, que igual no te sirve ahora, pero sí en dos o tres semanas porque la vida y la salud es dinámica y cambia. Una vez que tenemos esto claro, ¿qué sabemos? Que por el estilo de vida actual y la calidad nutricional de los alimentos, hay ciertos complementos y ciertas vitaminas y minerales que siempre suelen estar más justitos en la alimentación actual.

G: Entonces, ¿existe algún complemento que consideres que sea bueno para todo el mundo?

I.V: La vitamina D la obtenemos del sol, pero sabemos que la polución hace que produzcamos menos vitamina D porque interfiere con la producción cutánea. Ciertos compuestos con potencial disruptivo hormonal que están también en el ambiente pueden afectar la producción de vitamina D. Pasamos más tiempo en el interior, estamos menos al aire libre y cuando salimos ya es muy tarde, lo que también interfiere en la capacidad de producir esta vitamina. El propio envejecimiento también afecta a su producción y los alimentos son una fuente pésima de esta vitamina. Esta sería como la vitamina que prácticamente la totalidad de la población debería plantearse tomar en las cantidades adecuadas, recordando que, cuando hablamos de complementos, más no es mejor.

Otro mineral bastante habitual es el magnesio. ¿Por qué? Antiguamente el magnesio lo obteníamos a través de los alimentos porque las aguas estaban enriquecidas con este mineral. Actualmente, el estilo de vida y los métodos de cultivo han hecho que las aguas se empobrezcan en minerales, son menos ricas y ¿cuál es el mineral más afectado? El magnesio. Por tanto, lo que tradicionalmente era una fuente de magnesio, como pueden ser las legumbres o los frutos secos, ya no lo son tanto.

Por último, quizá recomendaría el omega 3. Porque, primero, cada vez hay más gente que opta por una alimentación plant-based. El omega-3 que puedes obtener de origen vegetal es más complicado de convertir en los ácidos omega-3 activos. Y si tomas pescado, generalmente los pescados de piscifactoría contienen menos contenido en omega-3. Tienen grasa, pero no de la buena. Entonces también hay que hacer un equilibrio entre calidad nutricional, que muchas veces no depende de nosotros, y lo que es sostenible a largo plazo.

No todo el mundo necesita suplementarse. Pero tú puedes decir, "Isabel, pues sí que es verdad que por mi estilo de vida actual, yo sí que tomo muchos frutos secos, muchos cereales integrales, así que el magnesio no, pero igual el omega-3 sí porque no tomo suficientes pescados salvajes, así que pues lo incluyo.” Pero volvemos al principio: lo tomas por un motivo concreto.

Isabel Viña
Isabel Viña© Silvia de la Rosa

G: A la hora de de suplementarse, ¿cuáles son los errores más comunes que ves que comete la gente?

I.V: El primero es suplementarse con cualquier cosa sin ningún tipo de sentido. Es decir, comprar todo lo que sale en redes sociales o lo que te diga un conocido. Lo segundo, es creer que cuánta más dosis, mejor. Y lo tercero, no fijarse en que tan importante es lo que lleva como lo que no lleva.

Un complemento no es solo, por ejemplo, extracto de azafrán. Dentro de la planta entera hay unos compuestos bioactivos que son los que hacen efecto. No todos los complementos que llevan azafrán, en este ejemplo, tienen esos componentes bioactivos. Tenemos que saber qué lleva. Por ello, uno de los errores más comunes es pensar que todos los complementos que se llaman de la misma manera, van a hacer lo mismo.

G: ¿Cómo influye en todo esto la calidad del suplemento? ¿Cómo podemos diferenciar uno bueno de uno malo?

I.V: Es como cuando te compras un zapato de mala calidad vs. uno de buena calidad. Lo notas porque con uno te duele el pie mientras que con el otro no, te dura más. Lo mismo pasa con los suplementos, notas los efectos. Uno que no te hace nada es porque no es de buena calidad.

Esto pasa, por ejemplo, con la creatina, que está súper súper de moda. Hay ciertas marcas que te garantizan una pureza del extracto, certificados de que no están contaminados con metales pesados, que no añaden otros agentes para rellenar…, mientras que otros no tienen los controles de calidad que tenemos en Europa. Estos que no pasan controles pueden estar contaminados con ciertas sustancias que pueden contribuir a que retengas líquidos, te siente mal, etcétera. Por ello, a la hora de elegir un suplemento en vez de otro, los puntos en los que tendríamos que fijarnos son esos: la pureza del exacto y la cantidad del mismo.

G: ¿Cuáles crees que son los suplementos que la gente está tomando más a la ligera? ¿Qué impacto negativo podría tener esto en la salud?

I.V: Creo que el tema de los complementos para modular el cortisol, y especialmente uno que tiene bastante fama que es la ashwagandha, la cosa se está yendo un poco de madre.

Primero porque parece que ya la propia ashwagandha se ha convertido en un reclamo en sí mismo de salud. Y segundo, la ashwagandha ya está prohibida en varios países y está en proceso en otros, como en Dinamarca, porque proviene de de zonas de de India y de los países del sudeste asiático que muchas veces no tienen controles por de metales pesados. No es la ashwagandha en sí, es que cuesta mucho purificar bien ese extracto y puede dar lugar a problemas a nivel hepático. Y luego, en sí misma, la propia raíz puede producir alteraciones en la tiroides, especialmente puede dar crisis de hipertiroidismo. Entonces, es un complemento que puede ayudar a modular el estrés, pero no es la panacea. Cuando se dice que algo sirve para todo, como pasa con la ashwagandha, a mí ya me sale la lucecita amarilla.

Y también me preocupa, de este complejo en concreto, el efecto cóctel. Está presente en tantos complementos que la gente empieza a no ser consciente de que se repite su ingesta y eso puede hacer que al final haya una gran cantidad en el organismo que dé lugar a problemas. El mensaje es que es un buen complemento para lo que sirve, que es generalmente para cierto insomnio y ansiedad. ¿Sirve para todo? No. ¿Habría que tenerle más respeto? Sí. ¿Sería un suplemento de tomar de manera crónica? No.

La toma continuada de ashwagandha puede producir, por ejemplo, nerviosismo, irritabilidad o que incluso te empiecen a dar igual las cosas, lo que se llama anhedonia. ¿Por qué? Pues porque te puede bajar tanto el cortisol que te produce sensación de apatía. Tan malo es tener ansiedad como no sentir absolutamente nada, que eso es parte incluso de un síndrome depresivo.

G: Ashwagandha, creatina, melatonina… Todo esto es lo que está de moda, pero con tu marca decides lanzar un suplemento de hierro. ¿Por qué apostar por el hierro, algo tan “de toda la vida”? Por decirlo de algún modo.

I.V: Porque el hierro es la deficiencia nutricional en mujeres en edad fértil más frecuente. No existe otra, es el hierro. Además, porque el hierro en sí mismo no hace del todo efecto si no se acompaña de micronutrientes que ayuden a absorberlo e incorporarlo. Puedes estar toda tu vida tomando hierro y tener estreñimiento, diarrea y nunca mejorar de la anemia porque no solo de hierro viven los glóbulos rojos. Les aportamos el mineral, pero no solo se tiene que absorber, sino que, una vez que entra en las células intestinales, tiene que transportarse en la sangre, y una vez que está en la sangre tiene que incorporarse en las hemoproteínas que son las que, entre otras cosas, ayudan a producir la hemoglobina.

El hierro también es fundamental en la producción de colágeno, en la producción de hormonas tiroideas, en la producción de óxido nítrico, que sirve para relajar los vasos sanguíneos… Es fundamental para muchas cosas. Si solo tomamos hierro y le faltan todos los micronutrientes que suelen acompañar una falta de hierro (porque en el cuerpo cuando falta una cosa, no solo falta un mineral, todo está relacionado) no se va a notar una mejora.

Los suplementos de hierro que veía en el mercado no solo suelen sentar bastante regular, sino que además son deficitarios en el resto de micronutrientes que en global ayudan a optimizar su absorción. Además, por la formulación que yo empleé, se puede tomar con o sin comida, que eso también favorece mucho la adherencia.

Existe mucho marketing de complementos para la menopausia, que yo soy la primera que tengo, pero algo tan básico como el hierro, que supone la mayor deficiencia nutricional, no estaba bien cubierto por la industria.

G: El hierro lo tenemos asociado más a la medicina que a la suplementación, ¿no? A algo que nos receta el médico después de una analítica.

I.V: Claro, ¿pero por qué lo recetamos incluso los médicos? Porque la deficiencia es tan importante que hasta el sistema sanitario se ha metido a ayudar para asegurar que incluso la gente que no tiene la posibilidad de comprárselo, pueda acceder a ello y no esté con una anemia que le puede comprometer su salud cardíaca, etcétera. Es como la vitamina D, también se da en la Seguridad Social, ¿por qué? Porque es una deficiencia muy frecuente.

G: Volviendo al tema de las modas, también está muy en auge la suplementación relacionada con el sueño, sobre todo la melatonina.

Yo en mi marca no tengo melatonina, primero porque es una hormona y yo a las hormonas les tengo mucho respeto. ¡Qué no se nos olvide que es una hormona! Lo segundo es porque realmente los estudios más a largo plazo son solo de un año y hay gente que se toma melatonina todos los días de su vida. Y también hay que decir que tiene ciertos efectos no deseados que se tienen que contar. A mucha gente le produce pesadillas y cuando son dosis muy altas, de más de 2 mg, produce embotamiento por la mañana.

También que es muy importante, si tú decides tomar melatonina, que tenga una formulación adecuada. Si te tomas una melatonina normalita, lo que te va a hacer es que te permite la inducción del sueño, porque te da un pico de melatonina, pero de repente sufres una bajada a las tres horas y si te despiertas a mitad de la noche y ya no te puedes volver a dormir. La melatonina tiene una evidencia sólida para el jet lag. Ahí es donde es infalible, o sea, es el mejor complemento en este caso. Y tú tienes jet lag unos días, no tienes jet lag meses.

Para dormir existen otros suplementos, como por ejemplo la glicina, que es un aminoácido relajante que, aparte, tiene efectos positivos sobre la producción de colágeno, sobre los procesos de detox hepático y además permite bajar la temperatura corporal al nivel central, que es el gatillo para la producción de melatonina natural. Prepara tu cuerpo y a tu mente para relajarte y dormir. También hay otro aminoácido, la teanina, que viene del té (pero no tiene nada que ver con la teína), que ayuda a que tus ondas cerebrales bajen un puntito, digamos.

No son somníferos, no son inductores del sueño, pero es que mucha gente que tiene problemas de sueño porque está muy ansioso, muy nervioso. Entonces, no todo el mundo necesita un somnífero, por ello no todo el mundo necesita melatonina. Es como matar moscas a cañonazos. Es que es una hormona que, a ciertas personas, puede interferir con el metabolismo de la glucosa, por lo que puede empeorar el metabolismo de la insulina.

G. Y hablando de hormonas, ¿cómo puede actuar la suplementación a nivel hormonal? Cada vez se habla más de complementos para la menopausia y la perimenopausia, ¿qué podemos esperar de ellos?

I.V: Los complementos autorizados que permiten modular de alguna manera alguna de las funciones de las hormonas funcionan así: El cuerpo produce una hormona, pero de la misma manera, el receptor, el lugar donde tiene que entrar esa hormona está más receptivo a que la hormona llegue. Así el cuerpo regula la producción de la hormona en cuestión, no tiene que producir tanta.

Por ejemplo, en el caso de los suplementos para ayudar al metabolismo de grasas, mucha gente lo que tiene es una resistencia la insulina. Es decir, su hormona no hace todo el efecto que debería hacer, hay una resistencia, por tanto, el páncreas tiene que producir mucha, demasiada, y como cualquier cosa, demasiada hormona da problemas, como dificultad para perder grasa, acumulación de grasa en el abdomen, glucosa alta… Si tenemos un suplemento que consigue que el receptor esté más receptivo, no se tiene un exceso de hormona y todo funciona mejor.

Así funcionan complementos como las isoflavonas, que pueden ayudar con los estrógenos, imitando un poquito lo que harían los estrógenos en los receptores, pero sin ser estrógenos en sí. Entonces, el cuerpo no nota tanto esa bajada brusca de estrógenos. Nunca son hormonas, no sustituyen al eje hormonal, pero ayudan a que tu cuerpo no note tanto la diferencia.

G. Hay tantos complementos para menopausia y perimenopausia…

I.V: Durante años, toda esta etapa ha estado un poco oscurecida. Una mujer que ya no es fértil, ya no interesa a la salud, no interesa a la sociedad. Eso es un error garrafal y es estupendo que empecemos a cambiar y hablar de ello y a normalizarlo. Pero una cosa es normalizar una etapa y otra cosa es mercantilizarla.

La proteína que tiene que tomar una mujer en etapa fértil y una mujer en la menopausia es exactamente la misma. Cada una en nuestra etapa, pero la es la proteína, la estructura, los beneficios son los mismos. Está muy bien el conocimiento y yo soy la primera en divulgarlo, pero, para mí, estamos cruzando una línea que es, otra vez, utilizar una etapa de la mujer para sacar beneficio.

Y recuerda que si no tienes síntomas, no tienes que tomar ningún complemento, no tienes que tomar nada. Yo tengo una línea de suplementos, pero no te voy a recomendar algo para prevenir algo que puede o no pasar. No todas las menopausias son iguales y habrá mujeres que tengan unos síntomas, habrá otras mujeres que tengan otros.

Isabel Viña.
Isabel Viña.© Silvia de la Rosa

G. ¿Existe algún suplemento que sí recomendarías tomar durante la menopausia, en general?

I.V: Sin duda. Lo primero es asegurarnos una cantidad suficiente de proteínas en la alimentación, que es fundamental, porque con la edad disminuye cómo de bien utilizamos esas proteínas, y son fundamentales en algo tan importante como la formación de los huesos y los músculos, que son nuestra verdadera arma secreta de la longevidad. Esto es importantísimo porque una de cada dos mujeres nos fracturaremos la cadera a lo largo de nuestra vida.

Y como suplemento, en este sentido, diría que vitamina D y quizá magnesio, que son ambos minerales claves. Pero, como ves, no es nada en concreto para el sofoco, es algo más para prevenir problemas que sí que pueden suceder. En los primeros años de la menopausia hay que intentar que no se pierda tanta masa ósea y eso implica comer bien, hacer ejercicio y dar al hueso micronutrientes como vitamina D y magnesio.

G. Queda claro entonces que hay que usar la suplementación cuando tenemos una necesidad que cubrir, ¿pero cuándo hay que dejar de tomar un suplemento?

I.V: Volvemos al principio: ¿cuándo hay que dejar un complemento realmente? Depende. Si es porque no lo tomas con la alimentación, no lo vas a dejar nunca. Por ejemplo, la vitamina D. ¿Cuándo tengo que dejarla? Realmente nunca, porque cuando llegas a los niveles buenos, si la dejas, va a volver a caer porque la causa sigue estando ahí. Ahora bien, un complemento que se utilice para el estrés, lo ideal es que cada tres o cuatro meses evalúes si la causa por la que lo tomas ya ha mejorado, que debería.

Tomar un complemento no debería ser: “yo me lo tomo y me olvido de el estrés continuo que tengo en mi trabajo” o “me tomo un complemento para mejorar el estado de ánimo, porque estoy triste.” Lo ideal es que a la vez vayas a terapia para que el complemento no lo necesites en un futuro.

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CRÉDITOS:

  • Fotografía: Silvia de la Rosa.
  • Estilismo: Mapi Vidal.
  • Ayudante de estilismo: Sandra Pardo.
  • Arte: Ana Muñoz.
  • Texto: Vicky Vera.

CRÉDITOS DE MODA:

  • Look 1:
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  • Look 2:
    Jersey de Samsøe Samsøe.
    Vaquero de Mango.
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