Hay amistades que nacen de forma accidental y otras que parecen escritas con tinta indeleble. La de Sofía Hamela y Carlota Marañón es de las segundas. Se conocieron siendo apenas adolescentes y hoy, muchos años después, crean contenido, viajan, trabajan y se reinventan juntas, convirtiendo su vida en una extensión natural de esa complicidad. Crecer una al lado de la otra, pasar de amigas inseparables a compañeras de profesión y dejar que la cámara capture lo que siempre fueron fuera de ella es, en esencia, su sello de identidad.
Son auténticas, espontáneas y absolutamente ellas mismas. Y en un universo donde la amistad suele medirse por la estética del feed, ellas la reivindican como un vínculo real, hecho de madrugadas riéndose por nada, paciencia infinita y la certeza de que no existe plan —ni proyecto— que no mejore si lo comparten. Son, al mismo tiempo, casa y aventura. El yin y el yang. El día y la noche. Una rubia, la otra morena. Rara vez coinciden en gustos —ellas mismas lo admiten—, pero entre todas las diferencias que mantienen viva su complicidad, hay un punto inesperado donde coinciden sin esfuerzo: la fragancia Zadig de Zadig&Voltaire.
Hablamos con ellas sobre esta, sobre amistad y sobre cómo es un día normal en su vida de creadoras de contenido. Nos colamos en su galería de fotos y hacemos ZOOM, literalmente, para descubrir qué las une (cuando nadie las ve).
Se conocieron a los 14 años en San Sebastián, casi por azar: un mensaje por Tuenti, un “¿nos hacemos unas fotos?” y, según ellas, el inicio de todo. “Desde ese momento nos volvimos inseparables”, recuerda Carlota, “juntamos grupos, planes… y nunca más separamos nuestros caminos”. Ambas coinciden en que lo que encuentran la una en la otra no existe en ninguna otra parte. No son solo amigas, dicen, son “familia”. Y sus diferencias, lejos de separarlas, se equilibran con paciencia —mucha, como admite Sofía— y con un aprendizaje mutuo que ha marcado su relación. “Con los años hemos aprendido a entendernos, a respetar nuestros ritmos y a reírnos incluso de lo que nos hace distintas. Al final, eso es lo que mantiene nuestra armonía tan propia”, explica.
Son, según cuenta Carlota, ese tipo de amigas que se llaman a la una de la madrugada, cuando ninguna puede dormir, y terminan riéndose por cualquier cosa. Una costumbre que arrastran desde los 13 años, cuando aún usaban BlackBerry. ¿Y lo que vemos en Youtube y TikTok? La pura realidad. “La clave de nuestros últimos años ha sido mostrarnos tal cual somos, sin filtros ni versiones alternativas. Lo que se ve es exactamente lo que somos”, aclara Sofía.
Lo suyo por las redes sociales siempre fue una inclinación natural: crear, experimentar, jugar con ideas. Para Sofía, dedicarse a ellas fue simplemente la evolución lógica de una pasión que llevaba años en su ADN; para Carlota, sin embargo, llegó después del Covid, con el empujón definitivo de ver a su amiga ya dentro del mundo digital. Hoy ambas han hecho de este su forma de vida pero, ¿qué es lo que más disfrutan? Sin duda alguna, el proceso creativo: las ideas locas, las series que imaginan juntas o ese momento mágico en el que todo es posible. “Ahí nacen nuestras mejores propuestas”, confiesa Sofía. “Y también cuando conectamos con nuestras amigas de YouTube”, añade Carlota.
Vivir de esto ha cambiado sus vidas de formas que todavía están descubriendo. Lo mejor, aseguran, es toda la gente increíble que han conocido, los proyectos que antes solo admiraban desde lejos, los eventos, los viajes, las experiencias irrepetibles... ¿Y lo más desafiante? La exposición, el ritmo acelerado y la necesidad de aprender a sostenerse emocionalmente en un trabajo que no tiene horarios. Además, “este último año nos estamos conociendo en una nueva faceta”, dice Carlota, "la de ser compañeras de trabajo… y me está encantando”. Y es que cuando trabajan juntas, cada una aporta una pieza del puzzle: Sofía, la organización, los itinerarios, los vuelos; Carlota, la estructura de los vídeos y ese ojo narrativo tan suyo.
No es ninguna novedad que en lo que a gustos, ropa y/o aficiones se refiere son algo (muy) diferentes. Pero una cosa está clara: les encanta compartirlo todo juntas. También su fragancia. Y es que, en medio de dos estilos muy diferentes pero que van por caminos paralelos, Zadig de Zadig&Voltaire se ha convertido en uno de esos lugares compartidos que explican por qué su amistad funciona tan bien.
En el caso de Sofía, que lleva usando fragancias de la marca desde hace años, la conexión fue instantánea: “tiene ese equilibrio único entre lo rockero y lo clásico… es envolvente sin ser pesada”, explica. Con sus acordes cremosos, la madera suave y ese toque especiado con carácter, Zadig desprende un magnetismo silencioso que seduce sin necesidad de imponerse. Para Carlota, el que Zadig sea de las pocas cosas que tienen en común le añade un valor aún mayor. “Nos gusta a las dos. En el resto, en estilo y gustos, somos completamente opuestas”, aclara.
Otra cosa en la que también están de acuerdo es que se trata de una fragancia transformadora y con una versatilidad absoluta. “Sirve para todo: para el día, para una reunión, una cena… o salir de fiesta, que nos encanta”, aclara Carlota. “Me hace sentir más empoderada… Como si me cambiara la actitud”, añade Sofía. Algo que no sorprende pues su notas intensas y cremosas aportan esa firmeza silenciosa que fluye con naturalidad del día a la noche, adaptándose al ritmo de quienes la llevan.
¿Y cómo es para ellas la mujer Zadig? Aquí, de nuevo, reaparece esa dualidad tan suya. Sofía la imagina con una estética marcada, casi cinematográfica: “La veo vestida de negro, muy rockera, con una clase impecable. Esa mezcla de fuerza y misterio que hace que todo el mundo se gire sin que ella lo busque” —una imagen que encaja con la faceta más icónica de la fragancia: la madera blanca, el cashmere y ese aire rock-chic que define a la maison—.
Carlota, por su parte, la interpreta como “una chica divertida, graciosa, cercana… una chica normal. Y no hay mayor piropo que ser normal.” Su visión conecta con las notas más suaves y luminosas del perfume, ese lado cálido y accesible que muchas personas sienten como propio desde el primer instante.
Y es que, ahí reside la magia de Zadig de Zadig&Voltare, una fragancia con carácter pero elegante, intensa pero equilibrada, duradera sin resultar pesada. Un perfume cálido, versátil y ligeramente rebelde, de esos que se reconocen al instante… Como las conexiones que perduran. Como un poco —o un mucho— como su amistad.

CRÉDITOS:
- Entrevista: María Morillas
- Fotografía: Noah Pharell
- Estilismo: Berta Álvarez
- Realizadora: Julia R. de Haro
- DOP: Antonio Sanz Jiménez
- Maquillaje y Peluquería: Helena Liébanas
- Creatividad: Andrea Peréz
- Producción creativa: Cecilia González
- Project Management: Rocío Segarra
- Advertising Sales: Carolina Pérez
- Ayudante de fotografía: Guillermo Boschmonar Ruiz
- Ayudante de estilismo: Antía Argerey
- Ayudante de producción: Aina Gallardo
- Gaffer: Andrea Venegas Vallejo
- Sonido: Julián Vaquera






