Envejecimiento silencioso vs. envejecimiento ruidoso: ¿sabes cómo está envejeciendo tu piel?

Spoiler: probablemente, de ambas formas.
Diferencias entre envejecimiento silencioso y ruidoso
Edward Berthelot/Getty Images

Llega un día de repente en que te miras al espejo y te preguntas, ¿en qué momento ha pasado esto? Puede ser a los 30, pasados los 40 o incluso después de un periodo de estrés, pero tu piel ya no es la misma. No hablamos de una arruga puntual ni de la aparición de una mancha que antes no estaba ahí, sino de la sensación de que tu piel ha cambiado, y no precisamente para bien. Está claro, a medida que vamos cumpliendo años la piel envejece, pero el envejecimiento de la piel no es un único camino lineal, ni tampoco una línea continua que avanza al mismo ritmo para todo el mundo. La realidad es mucho más compleja, nuestra piel envejece de formas diferentes, a distintos ritmos y con detonantes propios. Y entenderlos es la diferencia entre reaccionar tarde o actuar a tiempo. En este punto tenemos que hablar de dos dinámicas muy diferentes de envejecimiento de la piel, el envejecimiento silencioso y el ruidoso, y lo más probable que es que experimentes ambas a lo largo de tu vida. El primero se cuela sin avisar, casi con educación; el segundo irrumpe sin pedir permiso y se hace notar. Y aunque sus efectos puedan parecer similares, las estrategias para tratarlos no tienen nada que ver.

Qué es el envejecimiento silencioso

El envejecimiento silencioso es ese que se va instalando con sigilo. No avisa y no se manifiesta de golpe, sino poco a poco, tal y como explica Lara González, cosmetóloga de Byoode. “Lo que llamamos envejecimiento silencioso ocurre poco a poco y de manera progresiva, desencadenando procesos que generan signos de la edad en nuestra piel. Como va poco a poco, nos solemos dar cuenta cuando los signos ya están ahí y son muy visibles”. Es esa época –normalmente pasada la treintena– en la que empiezas a ver manchas que no desaparecen y arrugas que no existían. Lo confirma Mireia Fernández, directora dermocosmética de Boutijour.
“Lo solemos empezar a apreciar pasados los treinta años, cuando las arrugas dinámicas empiezan a presentarse como líneas algo más marcadas. También es una fase en la que las manchas de la piel empiezan a hacer su aparición de forma más presente durante todo el año y sin ceñirse solo al verano”.

Para tratar este tipo de envejecimiento la clave es la prevención con activos que de verdad funcionen y se adecúen a nuestro tipo de piel y, por supuesto, el uso de protector solar como mantra de vida. “Lo trataremos con constancia en la protección solar, con productos ricos en antioxidantes como las vitaminas C y E, y con renovadores de grado medio, como los retinoides en concentraciones bajas o los hidroxiácidos algunos días a la semana”, recomiendan desde Byoode.

Qué es el envejecimiento ruidoso

Del envejecimiento ruidoso te das cuenta, y además rápido. Líneas de expresión marcadas, firmeza que desaparece, textura que cambia y manchas que se multiplican en cuestión de meses. Raquel González, cosmetóloga y directora técnica de Perricone MD, lo define así. “Lo llamamos ruidoso porque viene de forma repentina, desencadenando líneas, arrugas, pérdida de firmeza y mucha hiperpigmentación de manera súper marcada y acelerada”. Suele aparecer a partir de los 45, cuando la pérdida hormonal acelera todo. “Lo normal es que estos cambios sucedan pasados los 45 años y, en el caso de las mujeres, están muy vinculados a la menopausia y a la pérdida de colágeno que conlleva la bajada de estrógenos”, explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. También pueden producirse de repente, después de períodos prolongados de estrés. “Podemos sufrir cascadas de envejecimiento en fases más tempranas cuando estamos sometidos a procesos de estrés muy marcados y prolongados en el tiempo, en parte por la subida de cortisol”, añade Marta Agustí, directora dermocosmética de Omorovicza.

“Para combatirlo es necesario incorporar a nuestra rutina retinoides en concentraciones más elevadas, activos regeneradores como los péptidos, cosméticos con factores de crecimiento o hidroxiácidos, y las fórmulas mucho más nutritivas, ya que el envejecimiento repentino suele conllevar una reducción en el volumen de lípidos de nuestra piel”, según Estefanía Nieto. Y no subestimar la suplementación. Sole Urrutia, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme, recomienda tratar el envejecimiento silencioso con “una dieta y suplementos ricos en probióticos y antioxidantes, además de ingredientes que harán de escudo y ayudarán a equilibrar la piel, como la vitamina C o la astaxantina”. Pero para el envejecimiento que llega de repente, la estrategia cambia. “Suplementos ricos en omegas, nutritivos y antiinflamatorios, con altos porcentajes de agentes humectantes como el ácido hialurónico, con vitamina A regeneradora…”, recomienda la experta.