Desde las aplicaciones de ‘dating’ hasta Bizum: los tentáculos del acoso digital

Usuarios que no gestionan bien el rechazo, otros que comparten contenido íntimo sin consentimiento y aquellos que expanden el acoso a todo tipo de plataformas y formatos, y contra los que los guardianes de la privacidad luchan. Así es cómo lo hacen.
Desde las aplicaciones de ‘dating hasta Bizum los tentculos del acoso digital
© Arte de Mar Lorenzo. Foto: © GettyImages.

Se estima que más de 300 millones de personas hacen uso de las aplicaciones de citas y aunque por descontado estas aplicaciones son perfectas para quienes buscan una historia de amor o un idilio fugaz, también son una manera para que las brechas de privacidad y el acoso afecten a sus usuarias. Desde quienes no gestionan bien el rechazo y contactan con quienes les han rechazado mediante diferentes plataformas y redes hasta quienes comparten imágenes íntimas bien por venganza (revenge porn) o con finalidades financieras (sexplotation), es importante aprender a identificar qué señales indican que quien se encuentra al otro lado de la pantalla puede ser un acosador, cómo proceder para compartir imágenes íntimas sin sorpresas
desagradables y la manera en la que actuar si el acoso y/o la extorsión tienen lugar.

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Las señales de alarma

Pedro Jorge Viana, Head of Presales Kaspersky, explica a Glamour que aunque no siempre es fácil identificar un comportamiento peligroso desde el principio, hay ciertas señales de alerta que conviene tener en cuenta. “Por ejemplo, si la otra persona insiste en saber dónde estás, qué haces o con quién sales incluso sin haberos conocido en persona, o si te escribe de forma constante y se molesta cuando tardas en responder. También pueden ser indicios de riesgo los intentos de control, las preguntas excesivamente personales, los cambios bruscos de humor o la presión para seguir hablando incluso cuando has dicho que necesitas espacio”, asegura. Señala que otra señal preocupante es que intente contactar por múltiples canales (otras apps, redes sociales o correo electrónico) aunque no se le haya dado permiso. “En general, si alguien cruza tus límites o te hace sentir incómoda, conviene parar la conversación, guardar capturas y, si es necesario, bloquear y reportar dentro de la aplicación”, recomienda.

En busca de la seguridad

Lo cierto es que no todas las aplicaciones de citas han sido concebidas para compartir contenido íntimo, y es por eso por lo que conviene conocer cuáles son las que ofrecen mayor seguridad para hacerlo, qué sistemas existen para eludir grandes riesgos y qué apps han sido formuladas por una mujer teniendo en mente ciertas necesidades que quizás otras aplicaciones no se han planteado. Es el caso de Zyrcled, creada por Lydia Vargas. Se trata de un espacio seguro y empoderador para mujeres en el que las usuarias deciden si alguien puede enviarles múltiples mensajes o limitar la interacción a uno solo. Pueden registrar sus citas y, en caso de que el tiempo límite se agote sin respuesta, se enviará la ubicación en tiempo real y el perfil de la cita a un contacto de seguridad. También permite evaluar la seguridad de las citas, ayudando a otras usuarias con información valiosa en caso de experiencias negativas.

“La seguridad no puede seguir siendo responsabilidad exclusiva de las mujeres. Zyrcled no es una app más, sino una respuesta a años de incomodidad, miedo y resignación”, señala Vargas. Como indican desde la investigación ‘Apps Sin Violencia Sexual’, a partir de diferentes estudios queda constatado que la violencia sexual contra las mujeres ha adquirido nuevas formas en los espacios virtuales de citas, “haciendo que los tradicionales modus operandi de seducción patriarcal, donde se ubica la violencia sexual, se acoplen y se rearmen”. El estudio cuantitativo indica que el 83,9% de las usuarias de Tinder afirma haberse sentido presionada para responder mensajes con matches con los que nunca habían interactuado después del match o con los que solo han tenido interacciones breves. Cuando ocurre al revés y son ellas las que no reciben respuesta, un 49,2% afirma no insistir nunca y un 20,6% afirma haberlo hecho pocas veces. Con los insultos el porcentaje de mujeres que contestaron no haber insultado nunca a otro usuario sube a un 64,8% y un 8,9% reconoce haberlo hecho “pocas veces”.

Cecilia Bizzotto, socióloga y portavoz de JOYclub España, cree que ese comportamiento tiene que ver con la manera en la que se normaliza la idea de que los hombres son figuras activas, dominantes e insistentes. “En las películas románticas vemos que ellos son quienes insisten de forma constante mientras que ellas son mujeres pasivas y sumisas que rechazan al hombre hasta que finalmente, caen en sus brazos. Eso genera una cultura en la que ‘no es sí’ y para muchos, esa persecución se convierte en un preocupante juego”, explica. La aplicación cuenta con una política férrea para evitar la acoso sexual. “Cuando un usuario pone en marcha algún tipo de acoso como enviar una foto sexual o mensajes muy explícitos sin ningún tipo de conversación previa, la usuaria puede denunciarlo en el propio chat. Es entonces cuando el equipo de soporte puede revisar los chats, que son privados hasta ese momento”, comenta. Indica que cuentan también con medidas de prevención para evitar precisamente los casos de acoso. “Alguien no puede copiar y pegar una foto que se haya hecho dentro de JOYclub y no permitimos hacer capturas de pantalla. Ponemos en marcha charlas, talleres online y presenciales con contenido educativo para que la gente que entre en la comunidad ya venga filtrada. Sin embargo, lamentablemente, no podemos evitar al 100% que no existan acosadores…”, advierte.

Teenagers going steady at Greenley High.
Teenagers going steady, at Greenley High. (Photo by Carl Iwasaki/Getty Images)Carl Iwasaki/Getty Images

Violencia silenciosa a golpe de Bizums

De hecho, en muchas ocasiones el acoso en dating apps se puede extender a redes sociales, WhatsApp e incluso a Bizum. “Cuando una persona consigue tu número de teléfono, ya sea porque se lo diste o porque lo obtuvo de otra manera, puede continuar el contacto a través de WhatsApp, llamadas o incluso Bizum. En este último caso, se han registrado situaciones en las que el acosador envía pequeñas cantidades de dinero junto a mensajes ofensivos o insistentes, utilizándolo como canal para presionarte o recordarte que “sigue ahí”, comenta Viana a Glamour. “Este tipo de acoso multiplataforma tiene un efecto muy invasivo: hace que la víctima sienta que no puede escapar, porque los mensajes llegan a canales que normalmente consideramos personales o seguros. Por eso es importante no compartir datos como el teléfono o el correo hasta que haya suficiente confianza y, si hay alguna sospecha, cortar el contacto cuanto antes”, advierte. Desde la Asociación Somos Más, un colectivo de mujeres sobrevivientes de las violencias machistas, explican que al no existir en Bizum la opción para bloquear usuarios o restringir la recepción de transferencias con mensaje, se ha convertido en un nuevo canal para perpetuar el acoso. “El modus operandi suele ser sencillo pero devastador: el agresor envía pequeñas cantidades de dinero (a veces solo unos pocos céntimos) junto con mensajes cargados de amenaza, chantaje emocional o control. «Aquí no puedes bloquearme», «Te vas a enterar» o incluso «Te sigo esperando» son algunos de los textos que han sido reportados por víctimas”, señalan. Estos mensajes reafirman el control del agresor sobre su víctima.

Tatyana Shishkova, experta en seguridad de Kaspersky, comenta que siempre es difícil encontrar un equilibrio entre nuestra presencia digital y la privacidad online, añadiendo las citas online más complejidad ya que los usuarios tienen que determinar la mejor manera de forjar conexiones al tiempo que protegen su seguridad. “Afortunadamente, lo que hemos visto en los últimos años es que este tipo de aplicaciones se está moviendo en la dirección correcta, permitiendo a los usuarios conectarse de forma más segura. Trabajan para mantener los datos seguros y, en las versiones de pago de muchas de ellas, los usuarios pueden hacer cosas como especificar manualmente su ubicación o difuminar sus fotos”. dice. “Lo mejor que pueden hacer los usuarios para mantenerse seguros es tener cuidado con los datos que comparten sobre sí mismos, tanto en sus perfiles de citas como en las conversaciones", añade.

Un sistema de mensajería seguro

Contactamos con James Bradshaw, co fundador de Linq App, aprovechando su paso por Vice Policy Digital Forum, un evento internacional organizado por SxTech EU con varias charlas relacionadas con los sistemas de verificación de edad, la identidad digital, la protección de datos y la ética relacionada con estos temas. “Linq es una aplicación con la que compartir contenido privado para acabar con el revenge porn y la extorsión sexual. Creemos que todo el mundo necesita una forma de comunicarse de forma segura y pensamos que ninguna aplicación de citas por sí sola puede resolver este problema. Por lo tanto, debe ser una aplicación complementaria independiente para la intimidad digital”, explica. La encuesta safesexsurvey.com indica que el 80 % de quienes envían este tipo de imágenes están preocupados por ser chantajeados o por la posibilidad de que tales imágenes sean compartidas sin su consentimiento. Solo el 20 % de los encuestados asegura confiar en las aplicaciones de citas para compartir esta tipología de imágenes. “En Linq, la privacidad es lo primero. Conectas con alguien con quien ya intentas hablar o que ya conoces y quieres comunicarte íntimamente. Ese es el primer paso de la privacidad: hacerte invisible en la plataforma hasta que te muestres a una persona”, comenta. “Siempre tienes el control. Bloqueamos las capturas de pantalla y las grabaciones de pantalla automáticamente. Si alguien intenta mostrar el contenido recibido a otra persona, no solo se suspende de forma automática su acceso, sino que el equipo notifica al remitente original para que pueda decidir si continúa hablando con esa persona, restaura el acceso o detiene la interacción por completo, y nunca más tendrá que hablar con esa persona si no lo desea. “Más adelante lanzaremos nuestras funciones más avanzadas, como impedir que se tome una foto de la pantalla o incluso que se la enseñen a otra persona”, comenta.

Cómo actuar

Pedro Jorge Viana explica qué hacer si el acoso tiene lugar. Señala que el primer paso es documentar todo lo que ocurre: capturas de pantalla de mensajes, notificaciones de Bizum, correos o cualquier otro intento de contacto. “Esa información puede ser muy útil si decides presentar una denuncia. A continuación, bloquea al acosador en todas las plataformas posibles”, explica. “En el caso de Bizum, el problema es que no existe una opción para bloquear a un usuario específico. Si alguien te está enviando pequeños pagos con mensajes acosadores, puedes desactivar temporalmente el servicio desde la app de tu banco o llamando a atención al cliente. También puedes consultar si tu entidad ofrece alguna solución adicional, como bloquear emisores de forma individual o rechazar automáticamente los pagos entrantes por uso indebido”, asegura a Glamour. Por eso, lo más importante es recopilar todos los mensajes como prueba, ya que ese uso reiterado e invasivo del servicio puede considerarse una forma de acoso digital. Recalca que la policía está familiarizada con este tipo de casos y puede orientarte sobre cómo denunciarlo, sobre todo si los mensajes son intimidatorios o hay repetición. “Aunque parezca ‘sutil’, se trata de una conducta que busca ejercer control, y no tienes por qué tolerarla. Este tipo de acoso digital puede tener un impacto psicológico muy fuerte. Es importante reforzar la privacidad de tus cuentas (por ejemplo, revisar quién puede ver tu número de teléfono o escribirte por WhatsApp) y no vincular apps de citas a perfiles públicos. Y, sobre todo, no lo enfrentes sola: busca apoyo en tu entorno y recuerda que el acoso, también cuando se disfraza de “gesto económico”, es un delito denunciable”, dice. Y es entonces cuando Bizzotto quiere hacer una apreciación.

“Es fundamental ser conscientes de que lo que está haciendo esa persona es un delito. Podemos pensar que nos lo merecemos por estar en entornos online, podemos normalizar que nos envíen imágenes subidas de tono sin consentimiento, que nos acosen por Linkedin, por Bizum, por WhatsApp… Y no ha de ser así. Es importante también denunciar lo que ocurre dentro de la plataforma, porque si no hay una denuncia, el soporte no se puede meter en el chat para revisarlo. Lo que termina por ocurrir es que nos acabamos excluyendo nosotras mismas de estos espacios”, dice. Y no podemos permitir que el acoso y las extorsiones reinen en un universo digital en el que cada vez más personas luchan para garantizar la seguridad. Porque un mundo virtual seguro es el match definitivo.