¿Qué es el ‘cuerpo pilates’?
Ya lo decía Joseph Pilates, creador del método pilates: “En 10 sesiones sentirás la diferencia, en 20 verás la diferencia y en 30 tu cuerpo habrá cambiado”. Las mujeres ya no solo buscan estar delgadas, ahora persiguen otros objetivos más saludables, como estar fuertes, sanas y conectadas con su cuerpo. De ahí que el llamado ‘cuerpo pilates’ se haya convertido en el nuevo símbolo de estatus, por encima incluso de la delgadez que ha imperado durante décadas. Y es que son muchas las diferencias entre un ‘cuerpo pilates’ y un cuerpo delgado; por ejemplo, el que se consigue con Ozempic -el medicamento inyectable concebido para tratar la diabetes y que de un tiempo a esta parte famosos y anónimos emplean para adelgazar-.
“En Corpora Pilates diferenciamos el concepto ‘fit’, que hace referencia a la capacidad de realizar acciones dinámicas y con un componente cardiovascular intenso, de lo que es pilates que, aunque puede conseguirlo (cardiolates), no es su objetivo a no ser que se combine con ejercicio aeróbico. Como decía Kathy Grant cuando le preguntaron para qué sirve pilates: ‘Pilates sirve para lo imprevisto’”, afirma Juan Bosco Calvo, médico y profesor titular de Anatomía y Biomecánica en la Facultad de Medicina, de Fisioterapia y de Ciencias del Deporte en la Universidad de Alcalá, quien además trajo el método Pilates a España en 1993.
El experto explica esta idea en detalle: “Una de nuestras pacientes/clientes de 90 años, al salir de un taxi se trastabilló con el cinturón de seguridad. A punto de caerse, su repuso y se recolocó enseguida erguida. Una señora que había visto la escena quedó asombrada y le dijo: ‘Es un milagro que no se haya caído’ y Lali contestó: ‘No ha sido un milagro, es el pilates’. Eso es fitness práctico”.
Por su parte, la maestra de pilates y licenciada en Educación Física Laura Cabral, confirma que el método pilates “trabaja la musculatura profunda, la musculatura postural: es el mejor método postural. Lo que hace pilates es ‘armar’ la estructura corporal profunda para que los músculos dinámicos superficiales (los de fuerza dinámica) trabajen mejor”.
Cambio de paradigma
“Sin duda, hay un cambio de paradigma", apunta Jaime Nuñez, coach de Abada Club. "Cada vez más personas buscan sentirse fuertes, ágiles y con energía, más que simplemente delgadas. Se valora la salud, el rendimiento y la funcionalidad. El cuerpo ideal ya no es solo cuestión de talla, sino de bienestar, y prácticas como el pilates encajan perfectamente en esta nueva visión”.
Alba Navalón, socióloga y presidenta del Comité de Investigación de Sociología de la Salud de la Federación Española de Sociología (FES), analiza el supuesto cambio de canon: “Durante décadas, el cuerpo ideal ha estado vinculado a la delgadez extrema: un canon estético reforzado por la moda, los medios y las industrias del consumo. Sin embargo, en los últimos años se vislumbra una transición cultural: el cuerpo fuerte, funcional y tonificado, como el que se logra con pilates, está emergiendo como un nuevo símbolo de estatus. Desde una perspectiva sociológica, el cuerpo ha funcionado históricamente como un vehículo de diferenciación social. En La distinción (1979), señala que ‘el gusto por ciertas prácticas corporales no es individual, sino socialmente condicionado’. Es decir, el cuerpo se convierte en un espejo de las jerarquías sociales. La cultura del wellness y del fitness boutique ha transformado el cuerpo entrenado en un capital social”.
Reformulación simbólica. "Considero que, en muchos casos, el deseo de estar en forma sigue inscrito en los mismos mandatos patriarcales y neoliberales que asociaban valor individual con autoexigencia y apariencia. El cuerpo atlético y funcional es, en muchos sentidos, una evolución del viejo ideal delgado, pero con nuevos requisitos simbólicos: ahora hay que ser delgada y fuerte; saludable y bella; natural y trabajada. La presión persiste, aunque el lenguaje haya cambiado. No hemos abandonado el control corporal, solo hemos cambiado sus formas y significados. En este sentido, lo que vemos no es tanto una superación de la cultura de la delgadez, sino su reformulación simbólica: el cuerpo en forma, trabajado y elegante se impone como nuevo estándar, desplazando al cuerpo farmacológico, pasivo y medicalizado", concluye Navalón.
¿Cómo es el ‘cuerpo Ozempic’?
En las redes sociales es fácil encontrar numerosas referencias a la llamada 'cara Ozempic' y también al ‘trasero Ozempic’. Con respecto al primero, la dra. Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR, nos explica que la rápida disminución de grasa corporal afecta no solo al cuerpo, sino también al rostro, lo que puede causar una pérdida de volumen facial, especialmente a partir de los 25 años, cuando la producción de colágeno y elastina se ve ralentizada. "Todo ello resulta en una apariencia más envejecida, con flaccidez acusada, arrugas más visibles y una textura más acartonada de la epidermis, que carece de elasticidad”.
Un descolgamiento que no solo se refleja en el rostro, también en el cuerpo; concretamente y como se apunta en TikTok, en el trasero. Los expertos apuntan a que la pérdida rápida de peso que se produce con la administración de medicamentos como Ozempic favorecen la laxitud de la piel del cuerpo. Esto dependerá de varios factores como: cuánto tiempo lleva la persona con sobrepeso u obesidad, cuánto peso se ha perdido o la rapidez con la que se ha perdido. También puede influir como era la forma del cuerpo antes de perder peso: si había más acúmulo de grasa en los glúteos, es posible que al adelgazar se note un ‘exceso de piel’ en esa zona.
Diferencias entre ‘cuerpo Ozempic’ o delgado y ‘cuerpo Pilates’
“La diferencia fundamental está en la tonificación del core, power house o centro. Es el punto clave para tener equilibrio y estabilidad. No es necesaria la ‘pastilla de chocolate abdominal’ muscular, pues pilates actúa sobre la musculatura profunda que constituye la faja abdominal, que protege la columna y nos dota de fuerza para las acciones del día a día. Mientras que una persona delgada sin fuerza, en el día a día no va a tener sostén para lo que realice: tendería a desarrollar cifosis, pero también incontinencia urinaria, falta de fuerza en las piernas…”, explica el profesor Juan Bosco Calvo.
“Un cuerpo delgado puede carecer de fuerza funcional, tono muscular y control postural. Es decir, puede ‘verse bien’ en reposo, pero presentar limitaciones en movimiento, dolores articulares o falta de coordinación”, añade Brian Ferreira, regional en Distrito Estudio y ex training manager.
Dos aspectos físicos que diferencian un cuerpo que practica pilates de uno delgado:
- Flaccidez: con la pérdida rápida de grasa el cuerpo no tiene tiempo de que la piel se adapte y se retraiga, lo que genera flaccidez y descolgamiento.
- Textura: la pérdida de peso abrupta puede afectar negativamente la producción de colágeno y elastina, lo que resulta en una piel menos firme y con una textura más rugosa o áspera.
Diferencias entre pilates y otros deportes
Laura Dotu, profesora de pilates en Entrena Virtual, cuenta que: “A diferencia del cuerpo generado por el entrenamiento con pesas (que suele enfocarse en hipertrofia) o el running (más enfocado en el cardio), el cuerpo de pilates se centra en el control muscular profundo, la movilidad y la alineación postural.
- El cuerpo de una persona que entrena con pesas puede ser más voluminoso y segmentado.
- Un corredor puede estar muy delgado pero con acortamientos musculares y poca fuerza de core.
- En el tenis van a necesitar hacer pesas en el entrenamiento, por lo que el cuerpo es más musculado como en todos los deportes de competición.
¿Cuánto tiempo necesitas para conseguir un ‘cuerpo pilates’?
“Con una práctica regular de dos a cuatro veces por semana, los cambios comienzan a notarse en pocas semanas, tanto a nivel estético como postural. La constancia es clave, pero no se necesita una práctica extrema: la calidad del movimiento es más importante que la cantidad”, asegura Dotu.
El doctor Juan Bosco Calvo añade: “Los músculos tienen un ciclo de tiempo de mejora de unos ocho a diez días. Por ello serían necesarios ciclos de unas cuatro semanas para empezar a notar los primeros resultados, a razón de dos sesiones a la semana. Como decía Joseph Pilates, necesitas 30 sesiones, que a dos sesiones semanales suponen 15 semanas: lo que equivale a tres meses y medio para haber modificado tu postura y que lo noten los demás”.
Pilates, una práctica para cualquier edad
Desde Corpora Pilates aseguran que el rango de edad de quienes practican pilates oscila entre los jóvenes a partir de los ocho años hasta personas ‘jóvenes’ de 90 años, pero la media de edad está entre los 35 y los 65 años. Son personas activas que necesitan sentirse con buena postura, reducir su ansiedad y estrés, verse ‘alargadas’ y esbeltas, tener fuerza para el día a día….
El profesor Juan Bosco Calvo añade sin embargo que sí que es cierto que se ha reducido la edad: los que practican pilates son cada vez más jóvenes. "Por ejemplo, hay muchos jóvenes adolescentes que lo practican porque necesitan una forma física complementaria a lo que hacen en los institutos y colegios: pasan muchas horas sedentarias estudiando y padecen molestias posturales”. Las redes sociales y la influencia del wellness también han contribuido a que haya un mayor interés por cuidarse desde edades más tempranas.
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