En general, el mundo se divide en dos grupos de personas, las que se cepillan los dientes nada más levantarse y las que esperan hasta después del desayuno para hacerlo. Aunque pueda parecer una cuestión menor, cepillarse los dientes justo al levantarse o tras el desayuno tiene implicaciones directas sobre la salud de nuestro esmalte, encías y hasta en el aliento. La realidad es que, mientras dormimos la producción de saliva disminuye, lo que permite que las bacterias se acumulen en la boca. Por eso, muchas personas sienten esa sensación de ‘boca sucia’ al despertarse. Para María Gámez especialista en odontología estética e implantología y fundadora de la clínica dental MYCA, el mejor momento para lavarse los dientes por la mañana es nada más despertarse, aunque considera que ambas opciones son válidas. “Durante la noche se acumulan bacterias en la boca porque la producción de saliva disminuye, y cepillarse apenas te levantas ayuda a eliminarlas y a proteger el esmalte antes de comer. Además, la capa de flúor del dentífrico está actuando mientras desayunas, lo que añade protección extra”, explica.
Si eres de las que prefiere esperar a tomar el desayuno, la experta recomienda no hacerlo nada más terminar. “Cuando desayunas, sobre todo si consumes alimentos o bebidas ácidas como jugo de naranja, café, frutas cítricas, yogur o pan con mermelada, el esmalte de tus dientes se ablanda temporalmente por efecto del ácido. Si te lavas los dientes justo después, el cepillo puede actuar sobre un esmalte que todavía está reblandecido y provocar un desgaste gradual. Este desgaste no se nota de un día para otro, pero con el tiempo puede hacer que los dientes se vuelvan más sensibles, más propensos a caries o que aparezcan zonas desgastadas cerca de la encía. También existe el riesgo de empujar los ácidos y el azúcar de los alimentos entre los dientes mientras te cepillas, lo que puede favorecer la aparición de caries si lo haces de forma continuada. ¿Conclusión? Esperar entre 15-30 minutos es lo ideal”. Además, esta regla aplicaría también al momento de la cena.
Sin embargo, no todo el mundo tiene ese tiempo para esperar a lavarse los dientes después de desayunar, con lo que hacerlo antes sigue siendo la mejor opción. Otra cuestión clave es la técnica o qué cepillo utilizar, manual o eléctrico. ”Las dos opciones son buenas siempre y cuando se usen bien. Aún así está demostrado que el cepillo eléctrico elimina más placa bacteriana que el manual. Puede ser una buena opción si no se tiene una buena destreza manual. Además tiene ventajas como que te avisa del tiempo de cepillado, si aprietas demasiado el cepillo sobre los dientes o, si por el contrario, necesitas crear más presión”, señala la odontóloga.
Pero además, existen creencias alrededor del momento del cepillado de dientes que Gámez desmiente.
- Es mejor cepillarse con cerdas duras para una mejor limpieza: FALSO. Solemos aconsejar cerdas medias, si son muy duras pueden dañar nuestro esmalte y encías.
- El enjuague bucal tiene que tener alcohol: FALSO. Enjuagarse con este compuesto hace que tengas la boca más seca, irritada y puede originar lesiones bucales e irritación.
- El hilo dental es opcional: FALSO. Para una higiene completa es necesario utilizarlo y eliminar la placa bacteriana que se acumula debajo de la encía
- Masticar manzana o chicles sin azúcar es bueno y sustituye al cepillado: FALSO. Son alimentos que nos ayudan a producir saliva y arrastrar parte de la placa bacteriana pero nunca cumplen la función del cepillado.

