En cuanto asoma una dorada hoja otoñal tenemos un reflejo casi involuntario: rescatamos nuestras botas cowboy como si fueran a prohibirlas. Y si por nosotras fuera, las combinaríamos con el cien por cien de nuestro armario. Luego llegan los eventos formales y nos entran las dudas… ¿de verdad quedan bien con trajes o vestidos de fiesta? Sin embargo, como si hubiera escuchado nuestra pregunta y quisiera darnos la respuesta definitiva, Sibi Montes ha llegado al bautizo de su sobrino Nicolás luciéndolas sin ningún tipo de reparo. Y nos ha demostrado que pueden ser mil veces más elegantes de lo que esperábamos. Ver para creer.
Lo mejor de su elección es que ha introducido las botas en cuestión como si se tratara del calzado de vestir más lógico. Y eso que estamos ante un caso de la “teoría del zapato equivocado” de manual. Porque, en principio, nadie se esperaría unas botas cowboy en un bautizo junto a un traje de chaqueta estilo esmoquin. Unos salones clásicos, unas sandalias de acabado brillante o hasta unas merceditas de tacón bajo, sí, pero ¿estas botas? Seguro que sobre el papel habrían sido un “no” rotundo. Afortunadamente, hemos podido verlas llevadas a la práctica gracias a la hermana de Lourdes Montes, que ha fulminado todos nuestros prejuicios contra esta combinación de un plumazo.
Las claves de Sibi Montes para combinar botas cowboy con traje de invitada
Hay varios guiños casi imperceptibles que consiguen hacer de este maridaje inesperado todo un éxito.
- La combinación de colores: Es importante que las botas no reclamen excesivo protagonismo; que se integren en el look. Por eso las ha camuflado con el color de los pantalones, pareciendo una prolongación de éstos -y de paso, estilizando la figura-.
- El corte del pantalón: Si nos fijamos, es ligeramente acampanado, justo la forma perfecta para integrar este tipo de bota sin que se haga demasiado presente. El volumen del bajo baila con ellas como la pareja más natural del mundo.
- El detalle de la chaqueta: Es lo que termina de dar formalidad al conjunto. El mix del blanco y negro nos lleva irremediablemente al esmoquin clásico, y por tanto, a una elegancia incontestable que contrarresta el desenfado de las botas.
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