Cuidarse está de moda. Como refleja el estudio Cultura de bienestar: esencialidad de la perfumería y cosmética en España, realizado por la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), ha aumentado la importancia que le dan los españoles al bienestar y al cuidado personal, situando a este último en el top 3 de las principales actividades a las que recurren los españoles para sentirse bien, solo por detrás del ejercicio físico y la relajación. Y esta relación entre el bienestar y la cosmética tiene un protagonista principal: el perfume. Tal y como refleja el estudio de Stanpa, después de productos de higiene básica (como la pasta de dientes, el jabón, el desodorante o el champú), el perfume es el producto cosmético más consumido registrando un aumento del 11,3 %, considerado como un imprescindible dentro de las rutinas de cuidado de los españoles, por encima de los productos de cuidado facial, y situándose en el top 3 de los cosméticos que mejor nos hacen sentir, solo después de de aquellos relacionados con la higiene básica, la salud bucodental y el cuidado del cabello.
¿Pero qué es lo que lleva a colocar al perfume como el cosmético no-básico más importante? El estudio no profundiza en esta cuestión, pero su posición en un marco relacionado con el bienestar nos da una pista clave: las emociones que se desprenden de ese bienestar y, en última instancia, la relación entre esas emociones y las fragancias. Seguro que has experimentado como un perfume te cambia el estado de ánimo, te relaja, te aporta energía o incluso te induce una cierta melancolía.
Cómo funciona el olfato en su relación con las emociones
Para comprender esta influencia de los perfumes en las emociones, lo primero es entender cómo funciona el olfato. “El sentido del olfato es uno de los más complejos y fascinantes que poseemos, aunque a menudo pase desapercibido”, afirma el doctor Claudio Fragola, especialista en Otorrinolaringología en el centro Blue Healthcare (centro miembro de Top Doctors Group) y en el Hospital Vithas Madrid Aravaca. “Cuando inhalamos, millones de moléculas entran en nuestra nariz y estimulan las neuronas olfativas. Estas células envían señales al bulbo olfatorio, una pequeña estructura situada justo encima de la nariz, que decodifica el tipo de olor. Luego, esta información se transmite a zonas del cerebro encargadas de las emociones y la memoria.” El bulbo olfatorio actúa como una primera estación de procesamiento. “Allí, las señales se procesan y se proyectan principalmente a una parte del cerebro llamada corteza piriforme, el tubérculo olfatorio, la amígdala y el hipocampo, sin pasar por el tálamo”, explica el doctor Pablo Quiroga Subirana, especialista en Neurología y Neurofisiología Clínica en Almería y miembro de Top Doctors Group. “Estas conexiones explican por qué los olores están tan ligados a las emociones y la memoria: la amígdala gestiona respuestas emocionales y el hipocampo codifica recuerdos.”
Perfumes para repartir alegría: De izq. a dcha. y de arriba abajo: Ella Ella Eau de Parfum (69,95 €/100 ml), de Cacharel. Born in Roma Donna Extradose (106,96 €/100 ml), de Valentino Beauty. Gucci Flora Gorgeous Gardenia (164 €/100 ml), de Gucci. For Her Eau de Parfum Intense (167 €/100 ml), de Narciso Rodriguez.
De esta manera el olfato no solo detecta olores: “conecta de forma íntima con lo emocional, lo autonómico y lo cognitivo”, afirma el doctor Quiroga. “Cuando percibimos un olor, no solo estamos activando una parte del cerebro encargada de identificarlo, sino también regiones que están conectadas y profundamente ligadas a la emoción y la memoria. Por lo tanto, esto es posible y ocurre porque las señales olfativas van directamente al sistema límbico, especialmente a la amígdala y al hipocampo.” Por eso, el olor de determinadas cosas puede activar tus emociones.
Pero en esta relación con las emociones, cuando el olfato no funciona bien, tiene consecuencias negativas en nuestra forma de sentir y percibir el mundo. “El olfato es el único sentido que conecta directamente con el sistema límbico, que regula nuestras emociones. Por eso, un olor puede provocar alegría, nostalgia o incluso ansiedad de forma inmediata”, explica el doctor Fragola. “Cuando una persona pierde esa capacidad, no solo pierde aromas, sino también parte de su conexión emocional con el mundo. Es frecuente que los pacientes con anosmia (pérdida total del olfato) o hiposmia (reducción en la capacidad olfativa) experimenten depresión, apatía y dificultades para disfrutar de actividades antes placenteras. En definitiva, el olfato no solo nos permite percibir olores, sino también sentirnos vivos y vinculados a nuestra historia personal.”
El impacto del perfume en las emociones
La vinculación con nuestra historia personal y con el mundo que nos rodea, así de importante es el olfato. “Según datos de un estudio desarrollado por una famosa marca de fragancias para el hogar, el ser humano recuerda hasta el 35% de lo que huele, frente al 5% de lo que ve y el 2% de lo que oye”, explica Miguel Bartolomé, Brand Manager de Isolée, tienda especializada en perfumería de autor y cosmética nicho. ¿Y esto qué supone? “Podríamos decir que cada persona tiene un “bagaje olfativo”. A lo largo de nuestras vidas, nuestros recuerdos se salpican de olores, fragancias y aromas que, al volver a detectarlos, nos despiertan un recuerdo vívido e inmediato. El clásico ejemplo es ese olor que nos traslada a la infancia o el insoportable aroma del perfume de tu ex.”
Perfumes para potenciar tu sensualidad: De izq. a dcha. y de arriba abajo: Euphoria Eau de Parfum (54,95 €/100 ml) de Calvin Klein. Eau de Parfum DKNY 24/7 (35,75 €) de DKNY. White Tea Eau Lilac Eau de Toilette (18,60 €), de Elizabeth Arden. Very Good Girl Elixir (165 €/80 ml), de Carolina Herrera. Bois Talisman (265 €/100 ml), de La Collection Privée de Dior. ZADIG Eau de Parfum (145 €/90 ml), de Zadig & Voltaire. Pañuelo de seda (370 €), de Louis Vuitton.
De esta manera, la experiencia a la hora de oler un perfume nunca será igual para dos personas. “Aromas que deberían ser objetivamente positivos, desencadenan una reacción negativa para algunas personas, como la típica fragancia que este recuerda a alguien a quien no soportas o a un momento poco feliz de tu vida”, afirma Bartolomé. “¿Hay un olor universal que nos recuerde a “infancia”? No lo hay, al igual que tampoco hay un olor universal para “ex”. Las fragancias impactan en nuestras emociones de otra forma en función de nuestras propias vivencias.”
¿Y qué debe tener un perfume para poder impactar en nuestras emociones? “Todos los perfumes, independientemente de su concentración o estela, tienen el potencial de provocar emociones intensas”, afirma el Brand Manager de Isolée. ·No se trata únicamente de la potencia olfativa o de la sofisticación de la fórmula, sino de la conexión emocional que logra establecer con quien lo percibe. Los aromas actúan como disparadores sensoriales que nos llevan, de forma casi instantánea, a momentos específicos de nuestra vida, a personas, lugares o sensaciones que creíamos olvidadas. En este sentido, las emociones juegan un papel protagonista: la nostalgia, la alegría, la atracción, la melancolía o incluso el deseo pueden activarse con una sola nota bien colocada”, explica Bartolomé. “Así, un perfume no necesita ser grandilocuente para ser poderoso. Basta con que contenga ese acorde, esa nota precisa, que toque la fibra o que te haga querer salir pitando.”
El perfume, la emoción y la autoexpresión
Queda claro que la relación entre perfume y emoción es innegable, ya se trate de emociones positivas o negativas y tu experiencia es la principal culpable a la hora de determinar esto. Pero no debemos olvidarnos de cómo nos transforman estas emociones. “Más allá de las reacciones fisiológicas asociadas al impacto del olfato en nuestro cerebro, creo que los perfumes también tienen otro tipo de impacto emocional. ¿Por qué? Porque se convierten en una manera de autoexpresión”, afirma Miguel Bartolomé “Cuando elegimos un perfume no solo estamos escogiendo como vamos a oler, estamos escogiendo qué parte de nosotros vamos a mostrar al mundo. Nuestro perfume habla de nosotros, contándole al mundo quienes somos (o quienes queremos ser). Se convierte en nuestra impronta, en la parte de nosotros mismos que dejamos a los demás. Y esto, también un impacto emocional, tanto en nosotros como en las personas que nos rodean.”
El bienestar emocional a través de las fragancias
Si los perfumes pueden tener tanto impacto en las emociones, ¿se puede alcanzar un bienestar emocional usando diferentes fragancias? La respuesta está en la aromaterapia. Esta forma de terapia holística “utiliza aceites esenciales puros y genuinos e hidrosoles aromáticos para el bienestar emocional, físico y espiritual”, explica Françoise Decatrel, aromaterapeuta clínica y herbolaria, fundadora y directora de THE WAY Apothecary. “La aromaterapia tiene sus raíces a principios del siglo XX, en gran parte gracias al trabajo pionero de la familia Gattefosse, quienes estuvieron muy involucrados en la industria del perfume en Francia”, explica la experta. “René-Maurice Gattefosse expandió su investigación sobre plantas exóticas y estableció prácticas de destilación en el norte de África, donde aprendió de los campesinos marroquíes los usos medicinales tradicionales de los aceites esenciales.” El trabajo de Gattefosse sentó las bases de la aromaterapia moderna, combinando la investigación científica con el conocimiento tradicional.
Fragancias para inducir la calma: De izq. a dcha. y de arriba abajo: Vela mediana Scent of Marihuana (190 €/610 g.), de Loewe. Perfume Idôle Power Intense Eau de Parfum (127 €/50 ml), de Lancôme. Chloé Eau de Parfum (153 €/100 ml), de Chloé. Paradoxe Virtual Flower (160 €/90 ml), de Prada. My Way Eau de Parfum (120 €/50 ml), de Giorgio Armani.
A nivel olfativo, en aromaterapia, ¿funcionan igual las moléculas naturales que las sintéticas? “Suelen ser bastante similares. La nariz no distingue necesariamente si una molécula se extrajo de una planta o se creó en un laboratorio; reconoce la forma y la estructura de la molécula en sí por lo que activará los mismos receptores olfativos y producirá una experiencia olfativa similar”, afirma Decatrel. Dicho esto la aromaterapia va un paso más allá. “Un aceite esencial no es solo una molécula, sino una sinfonía de docenas, a veces cientos, que trabajan juntas. Estas complejas interacciones pueden influir no solo en el olor del aceite, sino también en su interacción con el cuerpo y el sistema nervioso. Así que sí, los sintéticos pueden "engañar" al olfato, pero no ofrecen el mismo potencial terapéutico.”
“La buena noticia es que hoy en día existen tantas fragancias naturales maravillosas e incluso perfumes finos que los sintéticos simplemente no parecen necesarios. De hecho, creo que deberíamos hacer todo lo posible por eliminarlas de nuestras vidas.” ¿Por qué? “Cuando uso una fragancia natural, también conecto con las historias detrás de cada ingrediente. Hay vetiver que transmite la resiliencia de Haití, lavanda cosechada por jóvenes en situación de vulnerabilidad en las montañas de Francia, hinoki destilado de las virutas de madera que deja un fabricante de baños japonés. Estas historias aportan vida, profundidad y significado a un aroma.”
En práctica: perfumes para sentirte de una forma concreta
Visto lo visto, vamos a los casos prácticos. ¿Qué fragancias deberíamos tener en cuenta para relajarnos, tener más energía y potenciar nuestra sensualidad? Françoise Decatrel lo tiene claro.
- Para relajarse: “la naranja dulce, el incienso (solo de Omán para evitar problemas de sostenibilidad), el hinoki y la lavanda.”
- Para conseguir esa dosis extra de energía: La experta se decantan por fragancias verdes. “Cualquier aceite rico en monoterpenos, como pinos, abetos o píceas. También cítricos como el limón o el pomelo. También el romero, la menta y el eucalipto.”
- Para potenciar la sensualidad: Las flores son las protagonistas, sobre todo “el ylang ylang extra y la rosa.”
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CRÉDITOS de las imágenes:
- Fotografía: Flavio Orsolato.
- Asistente de fotografía: Letizia Ruggenento.
- Realización: Ana Muñoz Moraga y Leyre Moreno.




