Cuando alguien dice “es como dormir en una cama de hotel”, o es muy buena señal o es una muy mala experiencia, la frase funciona para ambas ocasiones (y ojo, ninguna es más acertada que la otra). Lo cierto es que, en nuestro caso, hay tantos comentarios positivos al respecto, que pensar en la cama de un hotel como algo “malo” es imposible. Aquí admiramos esas camas que parecen sacadas de una escena de película, que con solo verlas invitan a soñar, y que además, al segundo de tocarlas, tienen el poder de hipnotizarnos. Conseguir algo así es todo lo que necesitamos.
Tan es así que, a la hora de escoger mi colchón (y visitar múltiples tiendas en las que probarlos), siempre había una frase que repetía cuando el encargado llegaba a atendernos y escuchar nuestras súplicas: “buscamos un colchón que no sea tan duro ni tan blandito, pero que tenga ese punto ideal y acolchado de hotel”. Tras muchos colchones e intentos fallidos, finalmente di con el indicado y, para sorpresa de muchos, lo compré en línea —concretamente en la página de Emma Colchón—. Desde entonces, cada vez que salgo de viaje, añoro volver a mi cama, porque no cabe duda de que ha sido una de las mejores compras, en materia de bienestar, que he hecho.
Sin embargo, más allá del colchón ideal, hay un universo de opciones que nos pueden ayudar a conseguir esa cama de hotel. Entre ellas encontramos desde un topper cómodo, pasando por un nórdico esponjoso y suave, sin olvidarnos de los cojines decorativos, que son un guiño absoluto al confort, y hasta llegar a las fundas de almohada de seda (que, además, cuidan nuestra piel). Eso sí, cuando se apuesta por todas ellas en conjunto, el resultado es un éxito rotundo, especialmente en materia de sueño, comodidad y lujo. Aquí, nuestros 8 imprescindibles.
El tándem perfecto: colchón y topper
Justo y necesario, una buena cama de hotel siempre empieza por la comodidad. Quienes hemos dormido en buenos colchones de hotel sabemos perfectamente a qué nos estamos refiriendo. Ese equilibrio intermedio, tirando un poco más a firme (pero sin llegar a serlo), es clave para un descanso reparador. La buena noticia es que, igual que en mi caso hice el match perfecto con uno de los modelos de Emma Colchón, la marca alemana cuenta con opciones pensadas para todos los gustos y preferencias. Y si, además, apuestas por un topper, la experiencia se eleva y la cama se convierte en una auténtica maravilla.
Dúo estelar: almohadas cómodas y fundas de seda
Una almohada que no sea la adecuada tiene el poder de arruinar cualquier noche, por muy cansada que estés. Así, una de mis recomendaciones es apostar por una almohada viscoelástica que ayude a repartir el peso de manera uniforme y a reducir los puntos de presión. Lo mejor, para rematarlo todo, es inclinarse por fundas de almohada confeccionadas en 100% seda, pues no solo son gustosas al tacto, sino que también se convierten en nuestras mejores aliadas para combatir las arrugas del sueño y el encrespamiento del cabello.
Lujo que se siente: Nórdico y 500 hilos
Un buen nórdico es algo que agradecerás, sobre todo durante la temporada de invierno. Invertir en un modelo que, además de ser práctico, aporte ese efecto esponjoso que invita a volver a la cama, es una de las mejores decisiones cuando se trata de conseguir una habitación acogedora. ¿El toque perfecto? Apostar por sábanas de calidad, las de 500 hilos suelen ser una opción infalible. Además, se pueden encontrar fácilmente en la mayoría de nuestras tiendas de cabecera favoritas.
Un gesto decorativo: cojines decorativos y pie de cama
Aunque no juegan un papel fundamental a la hora de dormir como un bebé, lo cierto es que aportan una sensación inigualable. Llegar a casa, ver una cama bien tendida y tirarse en ella es algo que todas merecemos. Algunos trucos para conseguirlo pasan por contar con gestos decorativos que marquen la diferencia. Por un lado, cojines cómodos que puedas vestir con fundas que destaquen tu personalidad o que se adapten a las diferentes temporadas del año. Por otro lado, una manta de pie de cama que sume estilo, marque la diferencia y se convierta en nuestra mejor aliada cuando apetece regalarse una pequeña siesta.












