Cuando se trata de aplicar las tendencias a su vestidor, Charlene de Mónaco siempre consigue llevarlas a su terreno. Ella, como Kate Middleton o como la reina Letizia, que tiene que ceñirse a un estricto protocolo de indumentaria, sabe bien cómo tomar caminos alternativos que le permitan coquetear con las modas pasajeras sin que sus looks dejen de ofrecer una impresión atemporal. Puede, por ejemplo, aplicar pequeños toques del color de moda, el marrón espresso, sin que seamos conscientes de que se preocupa por estar al día. En este caso, lo tiene fácil, porque el tono de la temporada es elegante y sobrio, pero cuando el rojo tomate era la estrella del momento o los pantalones con aberturas inundaban las imágenes de street style, también lo consiguió. Por tanto, no debemos quitarle mérito, sino tomar nota de la manera en que ha conseguido que brille doblemente con un sencillísimo truco de estilo.
Cómo consigue Charlene de Mónaco que sus botas marrones sean más tendencia
La princesa las eligió para acudir junto al resto de la familia real monegasca al encendido oficial de las luces navideñas en la plaza del Casino de Montecarlo. Una ocasión en la que tocaba tirar de ese clásico tan socorrido para las royal: el abrigo-vestido. Esa prenda que presta el servicio perfecto cuando toca posar en exteriores y se busca un abrigo especial, que no sea aburrido gracias a un corte o un estampado que lo hagan pasar por vestido. El suyo, en este caso, se rinde al eterno paisley e incorpora un detalle de cintas acorsetadas en el abdomen para transformarlo en una pieza mucho más interesante.
Junto a un abrigo así, las botas ya tienen la mitad del trabajo hecho a la hora de elaborar un look vistoso. Sin embargo, para añadir otro toque más, la princesa decidió potenciar el marrón espresso en los guantes para crear un diálogo cromático más potente. En un tono algo más oscuro que el del calzado, se convierten en otro punto para atraer nuestra mirada y enfatizar la importancia del marrón en el estilismo. Y para aportar la guinda de serenidad y equilibrio, llega la bufanda, muy clarita, llenando su rostro de luz y el conjunto de armonía.
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