Llega diciembre. Llegan las lentejuelas, los flecos, los vestidos de fiesta. Vamos, cada vez que abrimos un correo de nuestras firmas de cabecera o abrimos nuestras redes sociales, nos encontramos con el último llamamiento para localizar nuestros look de Navidad y Nochevieja. Llega el momento del año en el que las secciones de fiesta y eventos de cada web prácticamente duplican su tamaño y abrir la sección de novedades en cada una de ellas implica enamorarse de un nuevo estilismo que pide que lo llevemos la última noche del año y lo acompañemos con una copa de champán. Y sí, no hay duda de que es de mis partes favoritas del año. Sin embargo, ahí entre todos ellos, también están todos esos looks de otoño-invierno que destacan por su calidez y elegancia.
Vamos, seré muy sincera, esos looks son los que más se llevan mi atención. Porque destacan por su sencillez, entre todo lo brillante, festivo y elegante; porque las piezas que los integran se pueden combinar con mil y una cosas más. Y en mi última tarde de window shopping (entrar a una tienda online y no comprar nada) me ocurrió algo así con el look de Zara al que dedico esta carta.
Todo comenzó con ella, la modelo. Ella, con una mirada fija, al frente; concentrada y segura. Con un andar lleno de actitud pero relajado que se siente a través de la pantalla gracias al movimiento que quedó captado en su melena suelta y despreocupada. O lo que es lo mismo, una de esas imágenes que casi te obligan a hacer una captura de pantalla y guardarla en tu carpeta de inspiración.
En lo personal, la paleta de colores no tan saturada y la insinuación de un cielo nublado me hicieron detenerme. Me hicieron pensar en una película de Nora Ephron. Y dando un segundo vistazo, el estilismo también me llevó a los años 90. Es como algo que encontraríamos en el vestuario de Meg Ryan en cualquiera de sus películas románticas e icónicas o como si entráramos al armario de Hallie de Tú a Londres y yo a California (1998) en 2025.
Bonito porque no pretende serlo y porque tampoco quiere llamar la atención. Bonito porque no pide mucho para funcionar. La estrella: una chaqueta de ante que, aunque ahora es tendencia máxima, nunca dejará de llevarse. La base: un jersey verde oliva, una camiseta blanca y unos pantalones de cuadros que tienen el equilibrio perfecto entre preppy y relajado.
Y es que es simple, en diciembre no todos los looks pretenden pisar una fiesta o evento de gala. Hay looks que solo son para sentir la vibra del otoño, como la heroína de una rom-com. Y a este look de Zara se lo agradezco por recordármelo.
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