Soy fiel a mi eyeliner negro. Delinear los ojos es un gesto diario tan natural en mí como ducharme o lavarme los dientes. Hubo un tiempo incluso en el que no concebía salir de casa sin mi eyeliner, no me reconocía en el espejo delante de espejo sin esa línea negra definiendo la mirada. Por suerte, he superado esa “adicción” (al final, no hay nada como verte bien sin necesidad de ir maquillada), pero aún así sigo sintiéndome un poco “desnuda” cuando salgo a la calle sin él.
Pero después de muchos años (me atrevería a decir que unos 25) sin renunciar a mi lápiz o delineador negro, le he dado una oportunidad al eyeliner marrón y me alegro de poder decir que es una de las primeras lecciones de belleza que he aprendido en mis 40.
El eyeliner negro no endurece la mirada
Antes de empezar a contar las bondades de un delineado marrón, basadas en mi propia experiencia, quiero aclarar una cosa sobre el eyeliner negro. Como no se cansa de repetir Baltasar González Pinel, Director of Artistry M•A•C Cosmetics Europe, Mid. East, Africa, India, en todas sus charlas y masteclass, el delineado negro no endurece la mirada. Y añade siempre el ejemplo de Audrey Hepburn, una mujer bellísima que siempre llevó un eyeliner negro nada discreto y a la que jamás asociaríamos con palabras como dureza. Coincido con Baltasar en que se pueden crear looks muy dulces con un delineado negro, pero el marrón tiene otras bondades que merece la pena explorar.
Los beneficios de un eyeliner marrón
La mirada espresso o el toasty makeup son algunas de las tendencias de maquillaje más virales del otoño-invierno 2025/2026. Enlaza con ese retorno a los tonos noventeros, al grunge, y por ello también combina muy bien con los labios nude que tanto se llevan y es el motivo por el que se han vuelto tan populares las máscaras de ojos marrones.
La primera vez que cambié mi eyeliner marrón por uno de otro color fue sin querer. Confundí mi lápiz negro con uno morado y la sorpresa fue notable al ver los efectos para bien de usar este tono en la mirada. Este descubrimiento me llevó a explorar con otros colores y, sin duda, el marrón fue una sorpresa, también para bien, y me ha enseñado varias lecciones:
- Un eyeliner marrón aporta la misma intensidad que uno negro. Hablando con amigas, muchas de ellas usan un lápiz de ojos marrón cuando quieren llevar un maquillaje más suave. Pero mi experiencia es que no se consigue un maquillaje más suave. El ojo destaca también muchísimo y se ve maquillado cuando optamos por tonos marrones, la clave es que sí es más cálido.
Obviamente, el marrón es un tono más cálido que el negro y esto no afecta al resultado a la hora de delinear, pero sí a la percepción de los demás sobre ese delineado. Los tonos cálidos, en general, aportan una sensación más cercana, más amable y apetecible, menos radical, por ello pueden percibirse como más suaves. Pero insisto en que un delineado consigue ese efecto de agrandar la mirada de la misma manera que el negro.
- Por otro lado, el marrón se crea con pigmentos rojos y eso siempre favorece muchísimo. Si tienes los ojos marrones, un delineador marrón va a conseguir que adquieran matices verdosos, quizás no de una forma tan radical como pasa con las sombras de ojos rojizas de las que ya hemos hablado, pero sí de una forma más sutil. Y por supuesto, si tienes los ojos más verdes, se verán más verdes todavía.
- También es un tono ideal para iniciarse en el delineado. Precisamente porque lo percibimos como un tono más suave, nos atrevemos más a experimentar con el delineado. No es mi casa, que nunca he tenido miedo al delineado negro, pero sí que he visto a muchas mujeres de mi entorno que si bien huyen del eyeliner más clásico, sí que se atreven a definir la mirada con un lápiz marrón.
Por todo ello, aunque no voy a renunciar a mi delineado negro, el marrón ha empezado a tener cabida en mi mirada y no me arrepiento.



