Cada vez que pienso, ‘qué bien huele ese perfume’, incluye esta nota que huele a caro

Sí, el iris es el jersey de cashmere del mundo de las fragancias.
Cada vez que pienso ‘qu bien huele ese perfume incluye esta nota que huele a caro
© Mar Lorenzo Sales

Existen muchos tipos de halagos beauty. Desde ‘me gusta tu maquillaje’ hasta ‘qué bien llevas el pelo hoy’, pero sin duda ‘qué bien hueles’ es uno de mis favoritos. Hay olores que te transportan a lugares felices –o no–, otros que son agradables, pero no dejan huella. Y luego está ese tipo de fragancias que cuando alguien pasa por tu lado te preguntas mentalmente ‘¿qué perfume es ese?’. Últimamente me he dado cuenta de que siempre que me llama la atención un perfume coincide que el iris es uno de los ingredientes principales de su formulación. Me gusta decir que el iris es algo así como el jersey de cashmere del mundo de las fragancias: clásico, caro y eternamente elegante. Y aunque la elección de un perfume es algo sumamente personal, querer oler a lujo y sofisticación es un deseo bastante universal pero, ¿a qué huele algo caro? Definir el lujo en perfumería es complejo, pero la historia del perfume, la información sobre su creación y su legado o trayectoria son factores clave para crear una fragancia de lujo. Además, el diseño del envase, el posicionamiento del producto y, por supuesto, el aroma, también son factores determinantes.

La producción del iris es muy costosa y laboriosa, una de las razones por las que este ingrediente está asociado al lujo en el mundo de la perfumería. “Los rizomas deben secarse (tras pelarlos a mano) de dos a cinco años para que los compuestos aromáticos se desarrollen. Luego, se muelen y se extraen las moléculas aromáticas en una pasta conocida como Orris o manteca de Iris, que se refina con alcohol para producir el absoluto de iris. Este proceso prolongado, y su bajo rendimiento hacen que sea uno de los ingredientes más caros. Tiene, además, cierta connotación ‘monárquica’, ya que el polvo de lirio se utilizaba para perfumar pelucas y guantes a finales del XVIII”, explica Daniel Figuero, experto en fragancias y autor del libro Contraperfume.

Pero empecemos por el principio, ¿Qué es el iris?

“El iris (lirio en español) es una flor y, como comentaba, un ingrediente clásico muy valorado en perfumería. La variedades Iris Pallida e Iris florentina son las más utilizadas en perfumería. Pero, curiosamente, no es la flor la que se utiliza, sino la raíz (conocida como rizoma)”, señala Figuero. Además de por su aroma, es importante saber cómo se comporta un perfume sobre la piel, de ahí también dependerá que nos acabemos decantando por uno u otro. El iris, según el experto es sumamente versátil. “Se trata de una nota sutil. Generalmente se utiliza como nota de corazón o de fondo, lo que permite que su complejidad se desarrolle plenamente con el tiempo en la piel. Su evolución puede manifestarse como una estela de madera atalcada muy elegante. Puede ofrecer una sensación de limpieza, jabonosa o empolvada, con matices bien ligeros, bien cremosos”. “Se encuentra comúnmente en fragancias florales y empolvadas. Puede aportar un toque limpio y almizclado en fragancias amaderadas. Combina bien con notas como violeta, lavanda, rosa, sándalo y cuero”.

Olor ‘a caro’

El iris no busca ser abrumador, sino único y sofisticado, lo que logra un sentimiento de exclusividad en quien lo lleva que es sutil pero poderoso, según el autor de Contraperfume. “El aroma del iris es sutil y sofisticado. Se describe a menudo como empolvado, a veces verde, unido a la tierra y ligeramente amaderado, con un toque de violeta o talco que le confiere una dulzura floral suave. También puede tener un matiz cremoso y aterciopelado dependiendo de cómo se combine”. “Además, es atemporal y se reinterpreta constantemente. Es popular tanto en fragancias femeninas como masculinas, y en propuestas unisex. Su presencia es notable en perfumes de diseñador que buscan un perfil sensual, como Dior Homme, o puede combinarse de manera sorprendente como en Iris Root de Loewe”

Perfumes con iris que huelen a caro
© Cortesía de Loewe

Loewe

Iris Root, de Loewe

Iris Root explora la belleza oculta del rizoma del iris, conocido por su cremosa suavidad y su elegante equilibrio.
La semilla de angélica aporta un suave toque herbal, mientras que la pimienta Timut, con su acorde cítrico similar al pomelo, introduce un toque chispeante que evoca la frescura floreciente del iris. El resultado es una composición de textura y contraste: cremosa pero inesperadamente vibrante.

@Prada

Prada Beauty

Infusion d'Iris de Prada

Huele a tocadores vintage, atalcados y elegantes. Tiene notas de iris, mandarina, flores de azahar, gálbano, lentisco, benjuí, incienso, madera de cedro y vetiver.

© Cortesía de Byredo

Byredo

Eyes Closed, de Byredo

Esta fragancia de Byredo ofrece una experiencia sensorial única que combina lo ancestral con lo contemporáneo. Se abre con las notas de salida cálidas y envolventes de la canela y el cardamomo, que evocan una inmediata sensación de intimidad. Como notas de corazón, la frescura inesperada de la zanahoria, la manteca de lirio y el jengibre introduce un equilibrio de modernidad que añade profundidad y contraste.

© Cortesía de Laconicum

Heeley

Iris de Nuit, de Heeley

Es un floral amable, ligeramente empolvado pero no nostálgico. Huele a noble, como todo lo que incluye iris. Iris de Nuit es de esos perfumes que notas cuando alguien sale de la habitación, más que cuando entra. Familia: floral/atalcado; notas de salida: semilla de angélica, Ambrette; notas medias: iris absoluto, violeta, semilla de zanahoria.

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