Alícia Falcó (Barcelona, 2003) no es, ni mucho menos, una recién llegada a la actuación. De hecho, empezó a estudiar interpretación con solo 8 años y ya aparecía en producciones teatrales desde los 7. Sin embargo, es a finales de 2025 cuando se enfrenta al éxito a gran escala por obra y gracia de Dímelo Bajito (dirigida por Denis Rovira), la adaptación al cine de la obra homónima de Mercedes Ron y que estará disponible en Amazon Prime Video desde el 12 de diciembre. “Estoy feliz, me siento muy afortunada”, comienza Falcó, mientras se pone cómoda para esta entrevista. “Pero, no te voy a mentir: tengo más ganas que nunca de desconectar y de hacer otras cosas más allá de trabajar. Eso sí, me recuerdo cada día que estoy viviendo un sueño”, reconoce.
La actriz catalana interpreta a Kamila 'Kami' Hamilton en Dímelo Bajito y comparte cartel con Diego Vidales y Fernando Lindez. ¿Estamos ante el trío más sexy, mejor avenido y con más química de los últimos estrenos patrios? Te adelantamos que sí y no te lo decimos nada bajito.
GLAMOUR. ¿Cómo llegó Kami a ti?
ALÍCIA FALCÓ. No hay una historia muy romántica detrás (se ríe). Simplemente mi representante me llamó con la propuesta de hacer el cásting y, obviamente, lo acepté. Había muy poca información, yo no sabía exactamente qué era ni que se trataba de la adaptación de una trilogía. Llegué a la prueba con una separatta y me encontré con Fernando Lindez y, la verdad, fue de los mejores cástings que he hecho, yo creo que conectamos en seguida. La escena que hicimos era un dramón y lo dimos todo. Creo que se notó esa química ya desde el principio. Cuando me confirmaron que había sido elegida ya me fui a Coruña, a nuestra burbujita de trabajo, y fue todo muy guay. La verdad es que trabajar con Fernando y con Diego (Vidales, el tercer protagonista) ha sido muy fácil desde el minuto uno. ¡Y muy divertido!
G.: En Dímelo Bajito te pones en la piel de Kami. ¿Qué nos puedes contar de ella?
A.F.: Es una chica que ha sufrido mucho y tiene un mundo interno con mucho dolor. Es muy joven pero tiene mucha mochila, desde pequeña ha vivido cosas muy intensas. Además, siempre se ha sentido obligada a actuar según las pautas que le imponía su familia: gustar a todo el mundo, ser buena, ser perfecta, popular… Así que, de repente, tiene ganas de salirse de la línea porque precisamente no puede. Cuando empieza la película suceden una serie de cosas que le desmontan su estructura. Aunque lo pasa mal, esto en el fondo le ayuda porque le hace removerse por dentro y poder crecer. Puede entender que está bien dudar y, a veces, cagarla.
G. Has pasado muchas semanas con Kamila, ¿Qué se lleva de ti? ¿Y qué te llevas tú de ella?
A.F.: Sí, yo me he puesto en su piel porque, al final, soy como una vía para comunicar y expresar lo que ella siente. Yo simplemente he empatizado con su historia pero diría que Kami me ha enseñado que está bien dudar y que no siempre tenemos las cosas totalmente claras. Al final, todas nos hemos sentido incomprendidas en la adolescencia e interpretarla me ha hecho recordar eso. No hace tanto que yo misma era una adolescente y está bien recordarse que es posible tener dudas y, bueno, que equivocándonos también se aprende.
G. ¿Estabas familiarizada con la obra de Mercedes Ron antes de llegar a Dímelo Bajito?
A.F.: Sí, yo estaba ya muy familiarizada con el fenómeno Culpables. Cuando supe que esta película era de la misma autora me hizo mucha ilusión aunque también sentí cierta presión. Jó, es que es algo muy grande, ¡Mercedes Ron! Es una crack, está teniendo muchísimo éxito y quieres estar al nivel, quieres darle a los fans lo que merecen.
G.: Antes nos avanzabas que Fernando Lindez, Diego Vidales y tú os llevasteis genial. ¿Cómo fue, entonces, este rodaje?
A.F.: Diría que ha sido el más divertido de mi vida (se ríe). Con ellos me relajé totalmente y se hizo todo muy fácil. Creo que hemos hecho un buen equilibrio entre currar mucho y darlo todo profesionalmente hablando sin olvidar que también lo queremos pasar bien. Hemos sido como una auténtica familia, como tres hermanos. Me lo paso genial con ellos y podría decir que son las personas más divertidas del mundo.
G.: ¿Cómo fue dejar vuestra burbuja? Imagino que tiene que ser un poco como cuando los concursantes salen de Gran Hermano…
A.F.: Total, yo me fui como con Síndrome de Estocolmo. Además, soy una persona muy nostálgica y, después de dos meses ahí encerrados, lloré un montón cuando terminó el rodaje. Eso sí, tenía claro que seguiría viendo a mis compis. ¡Ojalá lleguen más cosas con ellos!
G.: Esta película promete ser un gran éxito, va a verla muchísima gente, se va a comentar un montón en redes… ¿Te da algo de vértigo todo esto?
A.F.: Voy a por todo y tengo muchas ganas. Después de tanto tiempo de trabajo me apetece un montón que todo este curro y se pueda ver y pertenezca a todo el mundo. Que sea de los fans y de toda la gente ilusionada con este proyecto. Creo que estoy más nerviosa por mi vida personal, ¿sabes?
G.: ¿A qué te refieres?
A.F.: Es un poco lo que te decía antes, que quiero seguir pudiendo desconectar con mi gente de toda la vida. Me preocupa más no poder hacer esto con tanto revuelo y no poder seguir cuidándome. Eso sí, en general, estoy encantada con este trabajo y sé que va a encantar.
G.: Me parece un miedo muy coherente cuando eres actriz, estás muy expuesta. ¿Hay algo de tu profesión que también te pueda asustar como, por ejemplo, el encasillamiento?
A.F.: La verdad es que esto no me da miedo, me hace ilusión que la gente me recuerde por Kamila, igual que podrían hacerlo por otros papeles que he hecho. Creo que tengo mucha suerte porque, con solo 22 años, he hecho muchos papeles totalmente distintos. De hecho, me parece bonito que con cada personaje que he interpretado lo abrace totalmente. Y, así, engancho al nuevo con la misma energía. Me parece muy importante conectar con ellos y a todos los que te tenido les he querido muchísimo, forman una pequeña parte de mí y hay que darles el cariño que merecen. Ahora estoy en la época de Kami y me hace muy feliz.
G.: ¿Cómo es tu relación con la fama, las redes sociales, los mensajes directos diciéndote cosas buenas y malas?
A.F.: Pues voy aprendiendo. Creo que es importante mantener los pies en la tierra, suena a manido pero es así. Yo tengo claro que me dedico a esto porque me gusta el arte y me encanta esta profesión, quiero contar historias; la fama viene de la mano. Pero no es algo esencial para mí. Me parece muy bonito que la gente reconozca tu trabajo y te valore por ello. Y, para mantener la cabecita sana, también hay mucha terapia que me ayuda a entender mis prioridades en la vida y en mi profesión.
G.: Como decía al principio, en algunos momentos es necesario parar. ¿Cómo lo haces para lograr esa desconexión?
A.F.: Creo que mi mayor suerte es mi pueblo; tengo una casita en el campo a la cual voy desde que era pequeña y es mi hogar, mi casa y mi lugar para desconectar. Además, está en la montaña y eso me hace sentir en paz conmigo mismo y con la vida. También me gusta mucho ver películas y series, hacer cosas que me gustan a mí como persona más allá de lo profesional.
G.: Sí, a veces hay que salir de esa burbujita, por mucho que te encante.
A.F.: Absolutamente, y es algo que me da la vida. Pienso mucho en mi yo de pequeña. O sea, Alicia la niña estaría muy feliz y emocionada por ver que puede vivir de esto y puede generar esas burbujas tan bonitas. Tengo mucha suerte y no lo cambiaría por nada. Creo que estoy encontrando el equilibrio entre cumplir mi sueño artístico y, a la vez, seguir siendo esta niña de Barcelona que siempre había sido.
G.: Cuando estudiabas interpretación te formaste también en el teatro. Últimamente te vemos más en televisión y cine. ¿Echas de menos el teatro?
A.F.: Sí, y lo tengo en mente aunque no sé si lo echo de menos porque he vivido cosas en ficción que me han hecho muy feliz y con las que he aprendido muchísimo. Pero sí, el teatro me da una ‘tierra’ de la que hablábamos antes. Cuando hice Las Vírgenes Suicidas hace años, creo que crecí de repente. Hubo algo de madurez que me dio un montón de lecciones y no me importaría volver a eso. Ojalá en 2026 haya una oportunidad.
G.: ¿Quizá esa formación teatral te ha ayudado a construir los personajes de otra manera?
A.F.: Sí, quiero pensar que sí. Igual que en cine y televisión todo es mayor, más voluminoso, más purpurina, en el teatro hay algo como más propio; cada proyecto lo hago mío y del equipo. Del teatro aprendí mucho de trabajar en equipo
G.: Cuando busco información veo que todavía tienes la etiqueta de ‘revelación’ aunque llevas siendo actriz desde la niñez. Esta etiqueta ¿te molesta o todavía te representa?
A.F.: En realidad es una etiqueta que me recuerda a momentos y a una época muy bonita. Creo que ahora no estoy exactamente en ese momento porque… ¿qué significa ‘revelar’? Pero me hace evocar cuando hice mi primer protagonista y me nominaron a un Premio Gaudí, fue precioso y no quiero perder la ilusión de aquel momento, de los inicios, de las primeras oportunidades. Así que, si puedo seguir siendo una revelación mucho tiempo mejor que mejor porque así mantengo ese espíritu.
G.: Ese Gaudí debió ser muy emocionante; ¿qué significan los premios y las nominaciones para ti?
A.F.: Creo que es bonito porque porque sientes como que tu propia industria te reconoce y te felicita, ¿no? Y te dice "Muy bien, sigue así." Pero, en realidad, a mí el estar nominada y ganar o no ganar no me ha cambiado la carrera.
G.: Como dicen muchos compañeros tuyos de profesión, el premio actualmente es estar trabajando.
A.F.: ¡Total! Y tener oportunidades y seguir contando historias.
G.: Entonces, ¿podemos decir que estás contenta en el momento en el cual te encuentras actualmente?
A.F.: Sí, y no me arrepiento de nada de lo que haya hecho. Creo que he pasado por todo poco a poco, sin prisa, escalón a escalón. Y me queda muchísimo por subir pero no tengo prisa.
G.: 2025 termina con Dímelo Bajito pero… ¿cómo se presenta 2026?
A.F.: Pues 2026 viene con expectativas. Es un folio en blanco, pero pero estoy segura de que pasarán cosas bonitas y, lo que te decía, quiero que haya momentos de Alicia como persona desconectando y viviendo su vida y a la vez pues Alicia recogiendo unos frutos que creo que llevo mucho tiempo como sembrando y de los cuales quiero disfrutar.
G.: Decías que estás viviendo un sueño ahora mismo pero ¿cuál sería ese imposible que te gustaría cumplir?
A.F.: Uf, pues no sé, quién sabe, ¿dar el salto a Hollywood? Bueno, aunque no todos los sueños tienen que se profesionales, me han venido dos cosas a la cabeza. La primera, un poco random: ir a la luna. Sí, ¡ser astronauta por un día! (se parte de risa). Pero no de una manera que me cambiase la vida sino durante 24 horas y ver el universo desde arriba. Y, la segunda, hacer de hija de Winona Ryder. Sí, ese es otro sueño que me gustaría cumplir.

SUSCRÍBETE AQUÍ a nuestra newsletter para recibir todas las novedades de Glamour.





