Agotamiento festivo: cómo superarlo y descansar (de verdad) en Navidad

Terminar el trabajo a tiempo + regalos + familia + cenas = máximo estrés.

¿Tú también sientes que no llegas a fin de año? ¿O que, si lo consigues, será completamente exhausto? ¿Que lo único que te gustaría es tumbarte bajo una manta comiendo chocolate y viendo The Holiday una y otra vez? ¿Has alcanzado ya ese nivel de cansancio? Lo hemos llamado: agotamiento festivo.

Después de todo, estamos en diciembre. Ha sido un año largo y estamos en la recta final. Hemos alcanzado un punto álgido y empezamos a vislumbrar la luz al final del túnel o puede que sean sólo los adornos de Navidad. Si conseguimos sobrevivir estas últimas semanas, lo habremos logrado. Al menos, eso es lo que no paramos de repetirnos.

Agotamiento festivo

Trabajo + regalos + familia + cenas = agotamiento festivo.

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Mientras los expertos advierten de que se trata de una sensación generalizada bautizada como el gran agotamiento y que durará, al menos, hasta 2026; esta especie de fatiga crónica que arrastramos desde hace un tiempo parece agravarse especialmente las últimas semanas del año. Y, para variar, suele ser peor para las mujeres que, además se esfuerzan por mantener a la familia unida y contenta.

Por eso, el periodo navideño suele ser incluso más estresante que el resto del año por el estrés de comprar regalos, visitar a la familia, decorar la casa, planificar la cena de Navidad… La lista es interminable. Así que, cuando acaban las Navidades, a menudo volvemos al trabajo más agotados que nunca. SOCORRO.

Por suerte, la doctora Becky Spelman, psicóloga y fundadora de Private Therapy Clinic, ha acudido en nuestro auxilio con algunos consejos para sobrevivir al cansancio acumulado de diciembre.

Agotamiento festivo: ¿estamos más cansados en diciembre?

No sólo el trabajo suele aumentar a medida que el año llega a su fin –hay que cerrar presupuestos, enviar informes y liquidar tareas pendientes– sino que la presión de las fiestas puede pasar factura. En diciembre podemos encontrarnos con innumerables y molestas tareas extra, desde correr de un lado a otro buscando regalos de última hora hasta limpiar a fondo la casa para los invitados o planificar las comidas de Navidad.

"La temporada invernal suele implicar más actividades sociales, compras y viajes, lo que puede alterar las rutinas habituales y provocar fatiga", afirma Spelman. "Y el final del año suele ser ajetreado por los plazos laborales y la finalización de tareas antes del nuevo año". Todo esto combinados con un tiempo más frío y menos luz resulta en la fórmula definitiva del agotamiento festivo.

Además, también tenemos tendencia a considerar la Navidad como una meta mágica, un momento en el que todo el agotamiento acumulado durante el año desaparecerá por fin. Pero, como señala Spelman, este tipo de pensamiento puede hacer más mal que bien.

"A menudo, la Navidad parece una línea de meta porque representa el final del año y un momento para el descanso y la celebración, ya que marcamos la finalización de las tareas y objetivos a lo largo del año", dice. “Los hitos y los plazos pueden proporcionar estructura a nuestras vidas, pero poner demasiado énfasis en llegar a la línea de meta puede conducir al agotamiento y a descuidar el autocuidado y el bienestar.”

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¿Por qué volvemos de las vacaciones más estresados?

Después de unos días de alegría festiva, imaginamos que volveremos a la oficina sintiéndonos renovados y listos para un nuevo comienzo, pero, por supuesto, rara vez es tan sencillo.

"A pesar de ser una oportunidad para relajarse, mucha gente vuelve de las Navidades más estresada debido a las altas expectativas, las obligaciones familiares, la presión financiera, una agenda repleta y la presión por crear la experiencia festiva perfecta", explica Spelman.

De hecho, a menudo volvemos a la vida "normal" sintiéndonos más estresados que nunca.

“Las rutinas se alteran y perdemos la noción del tiempo, y la tristeza postnavideña puede contribuir a aumentar el estrés. Esto ocurre en un momento en el que muchas personas ya experimentan síntomas del Trastorno Afectivo Estacional (TAE) o depresión blanca”.

¿Cómo desconectar realmente durante las vacaciones de Navidad?

Así pues, las vacaciones no son realmente el periodo libre de estrés y curativo del agotamiento que todos esperamos, pero ¿hay algo que podamos hacer al respecto? Según Spelman, se trata de establecer límites personales y dar prioridad a uno mismo (cuando se pueda).

Ella sugiere:

  1. Establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal y comunicárselos a los compañeros.
  2. Limitar el tiempo de pantalla y el uso de las redes sociales y, en su lugar, dedicarse a actividades que aporten alegría y relajación, como leer, hacer ejercicio o pasar tiempo en la naturaleza.
  3. Aprovecha el momento para practicar la atención plena o la meditación para reducir el estrés.
  4. Pasa tiempo de calidad con tu seres queridos, crea recuerdos y cultiva relaciones significativas.
  5. Aunque la tentación de darse un capricho siempre acecha en Navidad, trata de mantener un estilo de vida saludable. Esto incluye seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio y dormir lo suficiente.

Este artículo se publicó originalmente en Glamour UK.

Traducción y adaptación: Blanca de Almandoz


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