En una industria dominada por ingredientes con nombres exóticos y atractivos, el ácido hipocloroso es casi una excepción. Con su ligero olor a cloro, un nombre que suena científico y su origen médico, nadie parecía presagiar la popularidad que esta molécula adquiriría en 2025. Impulsado por marcas como Tower 28 (con su célebre S.O.S Spray), o Acnemy (que ha lanzado su spray calmante anti-imperfecciones a lo más alto), el ácido hipocloroso se ha convertido en un básico de cualquier rutina del cuidado de la piel. De hecho, algunos rastreadores de tendencias de belleza señalan que las búsquedas se dispararon un 132 % en tan solo un año, alcanzando casi 5820 búsquedas mensuales. La pregunta es, ¿Por qué un producto cuyo uso estaba reservado casi exclusivamente al ámbito hospitalario se ha hecho de repente tan popular ? En gran medida gracias a TikTok, donde dermatólogos e influencers elogian sus múltiples beneficios, especialmente para el acné, el eccema y la irritación. Pero este fenómeno va más allá de la simple viralidad, refleja un cambio en la forma en la que se aborda el cuidado de la piel, priorizando la salud cutánea a largo plazo y la prevención por encima de las soluciones puramente cosméticas.
Expertas consultadas:
- Elena Ramos, farmacéutica, experta en dermocosmética y directora de The Secret Lab.
- Anna Arbós, fundadora de la marca de cosmética facegloss.
“Se trata de una molécula que producen nuestros glóbulos blancos de forma natural para combatir bacterias, virus y otros patógenos, lo que lo convierte en un antimicrobiano natural muy potente y completamente biocompatible. En dermocosmética, su protagonismo se debe a la combinación perfecta de potencia y suavidad: es capaz de limpiar, calmar y reparar la piel sin irritarla ni alterar su microbioma. En un contexto en el que cada vez más personas sufren sensibilidad cutánea o disbiosis, el ácido hipocloroso representa una nueva generación de activos, eficaces, respetuosos y compatibles con cualquier tipo de piel”, explica Elena.
“Conocí este activo hace cuatro años en Estados Unidos y me enamoré”, cuenta Anna. “Es un ingrediente súper sencillo que apenas necesita formulación –las fórmulas llevan agua y ácido hipocloroso y poco más–, y que es producido de manera natural por nuestro propio cuerpo para defenderse de las bacterias. Yo siempre lo defino como un desinfectante para la piel que combina propiedades antimicrobianas y antibacterianas con propiedades calmantes y reparadoras. Es apto para muchas pieles en muchas situaciones y, por lo tanto, tiene cabida en las rutinas de casi todo el mundo. Para mí es un activo casi milagroso con el que, si eres constante, verás como tu piel mejora muchísimo”.
“Su mayor diferencial es que combina alta eficacia con una tolerabilidad excelente. Mientras otros ingredientes purificantes pueden irritar o resecar, el HOCl equilibra y calma. Es un agente limpiador, calmante y reparador que actúa sin comprometer la barrera cutánea, algo especialmente valioso en pieles sensibles o reactivas. Además, ofrece beneficios especiales en pieles con acné o rosácea, ya que controla el componente bacteriano y reduce la inflamación; pieles irritadas, pues calma al instante; pieles con dermatitis o eccema al ayudar a reducir los brotes y mantener el equilibrio microbiano; y también es muy útil en pieles postratamiento (láser, peeling, microneedling) ya que favorece la recuperación sin riesgo de irritación”, apunta la experta de The Secret Lab.
“El más habitual son los sprays con formulaciones súper básicas en la que las estrella es el ácido hipocloroso y punto, aunque se está empezando a incluir también en tónicos, por ejemplo. Pero al tratarse de un activo que no necesita apenas formulación, no considero necesario que se hagan grandes ‘inventos’ ni formulaciones complicadas. Se puede aplicar como sustituto del tónico, después de la limpieza y antes del sérum, o en situaciones concretas, en mi caso después de la playa y antes y después de entrenar”, recomienda la CEO de Facegloss. “Como spray calmante postlimpieza, ofrece una ventaja adicional frente a las aguas termales clásicas y es que, además de hidratar, reduce la inflamación y previene la proliferación bacteriana, creando un entorno ideal para la regeneración. En definitiva, el ácido hipocloroso representa la evolución del paso 1 en cualquier rutina facial: purificar, calmar y proteger en un solo gesto, con una eficacia y seguridad que explican su éxito en la nueva dermocosmética consciente”, añade la farmacéutica.
“El HOCl es altamente compatible con la mayoría de ingredientes dermocosméticos, aunque combina especialmente bien con ácido hialurónico (potencia la hidratación después del efecto purificante), niacinamida (refuerza la barrera cutánea y calma aún más la piel), ceramidas y lípidos (restauran la barrera y mejoran la tolerancia), e incluso vitamina C y retinoides (prepara la piel para recibirlos, minimizando el riesgo de irritación). No hay activos prohibidos, pero es recomendable esperar unos segundos antes de aplicar el siguiente producto para permitir que el HOCl actúe y evitar posibles interacciones de pH”, aconseja Elena. Para Anna Arbós, el ácido salicílico es uno de los grandes aliados del ácido hipocloroso. “Utilizándolos juntos potenciamos el efecto antibacteriano”. “Eso sí, hay que tener cuidado al combinarlo con vitamina C muy pura porque los pH pueden alterarse y perder eficacia”.

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