En 2024 fueron los péptidos, antes el retinol, la niacinamida o la vitamina C. Cada cierto tiempo surge un nuevo ingrediente cosmético que enciende todas nuestras alarmas beauty, y ahora es el turno del ácido elágico, un activo de origen natural que promete cambiar la forma en la que entendemos el tratamiento de las manchas, la hiperpigmentación y el envejecimiento prematuro. A diferencia de otros ingredientes que irrumpen con un enfoque más comercial que clínico, el ácido elágico llega respaldado por una evidencia científica sólida y por una tendencia global hacia la cosmética inteligente, esa que busca resultados visibles sin comprometer la tolerancia de la piel. Sin embargo, se trata de un ingrediente que rara vez aparece destacado como componente de los productos para el cuidado de la piel que lo contienen.
Derivado de las fresas, las cerezas y las granadas, es en realidad un antioxidante que también inhibe una enzima necesaria para la producción de melanina. En resumen, ayuda con la hiperpigmentación causada por el melasma, el daño solar y la PIH (esas marcas que quedan en la piel después del acné). Algunos estudios incluso muestran que puede ser más eficaz para aclarar la piel que el ácido kójico y la arbutina. “El ácido elágico tiene todo lo que buscamos hoy: resultados visibles, origen natural y la capacidad de lograr una piel más fuerte, no solamente más bonita. No se limita a dar luz o despigmentar, sino que protege el ADN de la piel y ayuda a que envejezca mejor. Es una especie de escudo invisible frente al estrés oxidativo, la polución y la inflamación, que son las tres cosas que más apagan y envejecen la piel”, explica Elisabeth Álvarez, experta en dermocosmética y fundadora de uno de los centros de belleza más grandes de nuestro país, Inout.
Además, el ácido elágico contaría con algunas ventajas frente a otros activos despigmentantes como la vitamina C o el ácido kójico. “La vitamina C aporta mucha luminosidad, pero puede irritar. El ácido kójico es más específico para manchas, pero no todas las pieles lo toleran. El elágico, sin embargo, es más equilibrado. Ilumina, mejora el tono y refuerza la piel sin agredirla. Además, es más estable y no se oxida tan rápido, lo que hace que resulte mucho más fácil de usar”, aclara la experta.
Pero su poder no se queda ahí. Además de su efecto antimanchas, estudios recientes demuestran que el ácido elágico estimula la producción de colágeno, ayuda a prevenir la glicación (uno de los procesos que acelera el envejecimiento cutáneo), y mejora la luminosidad general del rostro. En otras palabras, no solo corrige, sino que previene y protege, tres verbos esenciales en cualquier rutina de skincare hoy en día.
Al ser un activo no irritante, todo tipo de pieles pueden utilizar cosméticos con ácido elágico –generalmente está presente en sérums y cremas, pero también en mascarillas, limpiadores e incluso nutricosmética–, pero son las pieles sensibles y apagadas las que obtendrán todos sus beneficios. “Lo más interesante del ácido elágico es que deja la piel más resistente y menos reactiva, algo que se nota muchísimo en personas con piel sensible o que viven en ciudad. Funciona especialmente bien en pieles apagadas, con manchas o que ya empiezan a notar falta de elasticidad. También es ideal para pieles sensibles que no toleran bien la vitamina C”, aclara la fundadora de Inout.
Otra de sus grandes ventajas es que se puede utilizar con otros activos antioxidantes. “La vitamina C, la niacinamida y los péptidos son grandes aliados. En cambio, es mejor evitar combinarlo con exfoliantes potentes o fórmulas con alcohol, que pueden alterar su tolerancia. Con una concentración de 1 o 2 % ya se notan resultados si la fórmula está bien trabajada. Pero más que la concentración, lo importante es la constancia. Con tres o cuatro semanas de uso continuo, la piel se ve más uniforme y con ese brillo saludable que no es fruto del maquillaje, sino de una piel cuidada adecuadamente”, subraya Elisabeth Álvarez.

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