A estas alturas podemos decir que encontrar el estilo propio depende de neutralizar los prejuicios que inconscientemente llevamos con nosotras. Durante décadas nos habían dicho que los vestidos midi no están hechos para chicas bajitas, que los vqueros blancos son una horterada o que hay prendas directamente prohibidas a partir de los 30. Esos mensajes han ido calando silenciosamente en nuestros armarios, pero qué poco nos gustan los ‘deberías’.
Afortunadamente, la moda de 2025 está cargada de espíritu contestatario y ya solo importa el criterio, las referencias, el mensaje y la estética que cada una quiera y decida declinar. Por eso es válido llevar una falda sobre vaqueros o salir de fiesta con looks lenceros. Las reglas del buen gusto son hoy más libres que nunca.
Esto nos lleva al capítulo de hoy en Glamour.es: desactivar el tabú que rodea vestir de blanco en invierno. Si bien es cierto que el frío demanda vestir a capas y que puede resultar complicado dar con un equilibrio cuando partimos de un vaquero blanco, también queremos recordar que la clave para vestir bien puede ser tan sencilla como añadir algo nuevo.
Y por eso decimos convencidas que no solo es posible llevar unos vaqueros blancos blancos en invierno, sino que además es una gran idea hacerlo, y vamos a arrojar un poco de luz sobre las dudas más habituales que plantea combinarlos.
El tema de la armonía cromática es una de las eternas dudas porque tendemos a asumir que con el blanco pasa lo mismo que con el negro: que todas las piezas han de pertenecer exactamente al mismo tono o la mezcla no será válida. Sin embargo, en las mejores fotos de street style nos queda claro que hay dos grandes tendencias para llevarlos mejor que nadie: apostar todo al blanco o decantarse por los colores más bonitos y vibrantes.
Por supuesto que sí. Es más, nos atrevemos a concluir que con este sencillo gesto ocurren dos cosas: que los vaqueros parecerán siempre nuevos porque se ven muy diferentes con unas botas cowboy que con unos botines de tacón. Y aunque hace unos años ni por equivocación los llevaríamos con botas blancas, este 2022 sí que apetece, sobre todo por ese efecto piernas largas que ofrecen.
Lo cierto es que unos vaqueros blancos encajan igual de bien con todo tipo de abrigos pero podríamos sintetizar en tres nuestras opciones favoritas: con una americana clásica (así ganan en formalidad), con un abrigo beis (la mezcla de colores es cálida y muy favorecedora) y con un abrigo negro, largo y eterno.
Sí, aunque parezca que no. Evidentemente, la respuesta depende mucho del tipo de trabajo y del entorno profesional en el que te muevas (no es lo mismo trabajar en un despacho de abogados que en marketing), pero nos atreveríamos a decir que siguiendo estos tres pasos siempre mantendrás el grado necesario de formalidad que exige una oficina: 1) apuesta por llevar los menos ajustados de tu armario; 2) elige -en su mayoría- colores neutros y 3) añade una prenda tradicionalmente más seria, como una camisa Oxford, un jersey de cuello cisne o una americana negra.
Claro que lo hay. Si te fijas con atención, casi todas las estilistas, creativas y editoras de moda meten siempre el jersey o blusa por la cintura del pantalón. Y si a ello sumas unas botas, botines o salones de puntera afilada, el resultado es todavía mejor gracias a su efecto piernas largas.
Aquí entra en juego el cuerpo de cada una y el estilo en el que te veas más cómoda. Por norma general, se aplican los mismos criterios que al comprar un vaquero de cualquier otro color: es más favorecedora la cintura media-alta y una pernera de corte recto hasta el tobillo que los tiros más bajos o los patrones anchos y cortados por encima del tobillo.


